Prohibido estacionar

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¡NO PAREN! Ese es nuestro mandato, casi como una ley impuesta por el sistema consumista, somos engranes que conforman un mecanismo autóctono e incesante, prisioneros de eslabones herméticos y una sociedad en forma de grillete. Pasamos a ser pequeñas unidades descartables dentro de una vida casi dogmática, única y absoluta, continua sin rastro de relativismo alguno, apresada por ideas de ídolos idealizados, coronamos al ciego para pedirle indicaciones, el hablo apesar de ser un mudo y optamos relevar nuestro voto, funcionamos para no parar, nombrando arte al simple habla, llamando vida a un lapso transversal de minutos felices, caímos al cielo por y no para(r).

Relatos de un don NadieHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora