Las calles están vacías porque las personas se mudaron a las veredas, el miedo camina uniformado y ronda en patrullas para controlar a la población, las miradas son desconfiadas, los roces ya no existen, la fauna y la Flora están retomando su espacio, florecen, cantan, revolotean, nadan, todo sin miedo al hombre, el aire perdió peso, los cielos son azules más su futuro es incierto, ahora reina la naturaleza debido al estado de cuarentena, el humano es el que destruiría al humano, pero eso también implica que el destruirá todo, somos verdugos de un mundo inocente, verde y azul, con nuevos colores artificiales pintados por manos crueles, ¿qué culpa tiene el ave?, ¿qué nos hizo el sol para odiarlo? ¿Quien desprecio al océano para contaminarlo tanto?. El alto más importante es el propio, coaccionar con el yo un cambio que cambie al ser propenso, vivamos con quienes viven en el mismo planeta porque son quienes y no bienes, respeten al tiempo porque ignorando la próxima estadía escribimos no solo nuestro propio epitafio, los peces no comen plástico, cierren los ojos un segundo el aislamiento no es la solución, miren más allá del hoy buscando futuro porque el presente ya pasó.
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Relatos de un don Nadie
РазноеCompilación de textos reflexivos, anecdoticos y fantásticos
