I parte
Fuego Consumidor
- ¿Estás chiflado?
Fue mi pregunta entre pasivas caricias y besos salvajes. Me agarró de la mano, llegamos a su coche.
- Pero aquí, no puedo
Al cabo de decir eso subió mi vestido con una mano jalo mo tanga e introdujo su dedo, luego la mano completa. Fluidos de lujuria fluían de mí. Entre vergüenza y calentura, me ganó la pasión.
- Cállate, sí aquí y ahora, ¿Qué tiene?
(Sacó un dedo de mi sexo y lo colocó en mi boca) - chupa y disfruta.
No sé que encanto tuvo sus palabras que lo termine haciendo. Seguí su juego, abrí mis piernas descaradamente y ella me consumió dejando su lava correr por mis muslo. Supe que el cielo se recrea en cada orgasmo y lo visité dos veces esa noche. Esa noche rompí con mis propios límites, no era amor, era sexo y del mejor que había tenido. Experimenté la magia, mis manos son varitas y yo soy su Maga.
- Ven, te vas a complacer para mí. Mira como yo lo hago.
Vi su gran verg@ crecer antes mis ojos, sus enormes manos a penas alcanzaba acaparrarlo. Subió y bajó con movimientos pausados, apretaba y se jalaba mientras me miraba.
- ¡Ábrete! Pasa suavemente la palma de la mano en ti, siente como el roce de la tela se humedece con cada caricia.
Voltee mi rostro ruborizado, él se levanta, se agacha y me dá un beso con su lengua traviesa. - Tranquila, sólo estamos tú y yo aquí no cabe nadie más.
Volvió a sentarse y su firmeza era evidente. Él con toda la confianza del mundo seguía en su sintonía. Confieso que verlo así me excitas mucho. Fue el empuje para complacerme en su cara. Introduje mi manos, mi dedo del corazón sobajaba mi botón brotado, resbaladizo, húmedo y palpitante. Se deslizó mi dedo del corazón y entró en mi cavidad, mientras el pulgar ocupó su lugar en mi botón. Dando movimiento circulares, mientras se une un segundo dedo, el anular con el del medio. Entran y salen llenos de mi néctar. La cara de mi "Animal de Fuego" su sexo estaba más firme y grueso, ya lo quería dentro de mí. Continué en mi experimentada complaciencia, comencé a sentir calambres pélvicos, una pierna reposo quedando colgada en la orilla de la cama. Mi orgasmo era inminente y mis muslos hidratados eran señal de eso.
Sentí una silla caer, una fuertes mano me jalaron de los muslos, una estocada de él fue bien recibida y oportuna. Cuando entró en mi una sensación de desespero se apoderó de mis caderas. Comenzaron a columpiarse incitando a que lo adentrara por completo. Quería, necesitaba tener ese grosor entero. Me penetraba con intesidad y salía con sutileza sintiendo como mi sexo lo humedecía con ese inusual sonido que antoja a soborear.
Mi rubor se desapareció y una nueva mujer liberada nacía. No límites, sin restricciones. Sólo eramos él y yo, sin tabúes, ni miradas impactantes que nos condenara. Si había que quemarnos en el infierno ya lo había hecho una y otra vez.
Ese sonido donde los fluidos se mezclan eran satisfactorios para sus oídos. En la última embestida, se acercó a mi boca y el climax llegó. Comencé a jadear en su boca, me lamió los labios y mordió. Era la escena más lujuriosa que había vivivo. El me decía - Que hermosas te ves, me fascina poseerte, dame todo de ti, vamos mi dama de placer. Mis cuerpo se estremeció y quedó sin fuerza. Él no había terminado, se apartó de mí. Con su brazos vanoriles, sus vellos espesos abrió mis piernas, con una mano desplegó mis labios, la puerta al centro de mi flor estaba con un nectar medio blancusco y abundante. Su sádica lengua entro a recoger el nectar. Sentí su nariz y toda su boca gemir mientras se alimentaba. Beso mi labio derecho y lo medio mordió. Bajando a mi muslo, que cabrona sensación al sentir su caliente boca tan cerca de la pequeña cavidad olvidada, al menos en esa ocasión lo fue.
Se paró y me jaló nuevamente a la orilla. Intenté levantarme para que el terminara en mi boca, pero con un dedo presionado en mi pecho bastó para que volviera al lugar que estaba. Comenzó a masturbarse duro y delicioso sentía como ese puño sonaba en su abdomen. Cuando estuvo a punto terminar, se acercó y roció su esperma en el monte de Venus. No se que mujer había creado este Animal de Fuego, pero me atreví a recoger su flama en mis dedos y llevarlo a mi boca. Lo saboree como si degustara de un manjar prohibido que sólo yo podría tenerlo.
Así comenzó mi historia con él, no era amor, era sexo duro, no había sentimientos, sólo era sexo experimental, ese hombre quebrantó mis esquemas. Yo sabía a lo que le entraba, era caer en el cielo donde era dominado por un dominador del infierno...
Esa vivencia sólo fue el inicio de tantas, me sumergí en su volcán, en su lava que me quemaba. ¿Cómo podría separar mis sentimientos con un hombre que me daba más que sexo? Fue el hombre que me llevó a descubrir la sensualidad y perversidad que puede tener una mujer. Yo era la tierra inconquistable, ni mi ex pareja conocía ese lado, vamos, ni yo misma lo sabía. Él me descubrió y desnudó mi alma.
Keila M.
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Tranvía de Musas
RomanceEs un nuevo proyecto basado en mis relatos eróticos, reflexiones e intento de poesía. Llevo desde los 15 años amando las letras y plasmándolas en relatos, pensamientos y reflexiones. **ESCRITOS PROTEGIDOS POR DERECHOS DE AUTOR. REGISTRADOS EN EL DE...
