- Me encantó la cena, sin duda fue una noche espectacular amor, gracias
Así Juliana cerró la puerta del Taxi, como si nada hubiera pasado hace cuarenta y cinco minutos atrás.
Una hora antes...
- Me encanta como luces en ese vestido, un poco corto para la ocasión, pero igual te ves hermosa. Me encanta como se ven tus piernas, tan delinieadas, sedosas...Mmmm
- Manolo, siempre tan extrovertido en tus opiniones. Gracias por el halago.
Así prosiguió la noche, ella se veía realmente sensual, casi no me podía contener las ganas de imaginarla encima de mis pliegues con ese vestido hasta la cintura. Que bella y sensual se ve,me encanta ese vestido corto para atrevidamente meter mi mano cuando cenemos,acariciarla discretamente y ella tratando de disimular su excitación cuando mis dedos la acarician y aprieta las piernas para detenerme...y ese aroma que me quedaría en los dedos...exquisito
Salí de mi trance y ya era hora de partir. Ella se levanta para ir al tocador, al darse la vuelta ese vestido negro pegado a su culo era un debatir entre mantener la postura o comermela en el pasillo de la entrada. Sus caderas eran del tamaño perfecto para mis manos. Hago señas al mesero para que traiga la cuenta, al pasar algunos minutos llega. Le di mi tarjeta y sólo esperaba que volviera para irnos. Ese día no quise manejar y preferí tomar un taxi.
- ¿Estás listo Manolo?
La miro persuasivamente de arriba a bajo, muerdo mis labios y con una leve sonrisa le respondo
- Siempe estoy listo hermosa, ya pedí el taxi debe estar por llegar. (Le extiendo mi brazo) ¿Nos vamos?
Ella desliza sus tersas manos y es como si una corriente se apoderará de mis sentidos. La acogí y salimos a esperar. Sus manos estaban frías, las tomo y las soplo. Mis labios rozaban sus dedos y sus ojos verdes sólo me miraban de manera casi sugerente. Descuidadamente acerqué más mis labios y allí me atreví a besar su dedo. Ella parece aceptar, coloco sus manos en mi mejilla, la vuelvo a besar y froto sus manos.
- Estás helada, ya llegó el taxi te sentiras mejor.
Abrí la puerta y entramos, ella sorprendida y yo ya excitado. Al estar a su lado veo que el vestido subió un poco. Ella no se molestó en acomodarlo. Era nuestra tercera cita y esa noche fue de insinuaciones. El chofer nos da las buenas noches y le doy la dirección. Arrancó el coche, aproveché la ocasión agarré su mano
- Aún estás helada hermosa
Ella sonríe de medio lado y acierta con la cabeza y se delata con una mirada. Entrelazamos las manos y la apoyé en sus muslos. Nuestras respiraciones intercalaron y el momento se volvía denso. Miro al chofer muy enfocado en el camino. Ella mirando por la ventana y las pequeñas entradas de luz mostraban mi obvia erección y su vestido casi hasta el inicio de sus bragas. No me percato y choco con su mirada en mis pliegues. Sonríe y despita aquella sensual mirada. Me acomodo un poco y mi mano abierta acaricia aquel terso muslo. La aprieto y subo un poco. Sus piernas abrieron más, pero con intención de volver a cerrarla.
No resisto y me acerco a su cuello, la inhalo y dejo que su olor se penetre en mi. Ella reacciona dando entrada a mi intención. Paso mi lengua en su por su nunca hasta llegar al lóbulo de su oído.
Le susurro
- Desde hace un tiempo me vuelves loco, muero porque seas mía. Me encantas (Tocando su flor empapada confirmo) tu humedad me confirma que tu igual.
La sigo dibujando por encima de sus bragas. Ella se abre para mi, introduzco mis dedos por el lado y los empapos de sus fluidos. Ella me mira asustada, con ganas de que me detenga, pero a la vez de que prosiga. Está en medio de una excitante ambivalencia.
- Shhhh...tranquila, no te gusta la adrenalina (presionó su clítoris)
Ella gime un poco, a cierta con la cabeza. Me mira y mira al chofer que al parece no se da cuenta. Me quito la chaqueta y cubro sus piernas. Me acerco nuevamente a su oído
- Abre un poco más, no gimas fuerte sólo disfruta el momento.
Le agarré la mano y la dirigí a mi firmeza.
- Toca, aprieta como me la tienes y ni siquiera hemos comenzado.
Comencé a frotar y su botoncito hinchado. Lo presionaba y ella mi camisa estrujaba. Sus labios estaban deborando mi cuello. Lo chupaba y lamía. Realmente estaba disfrutando el momento y si ningún complejo. El chofer lo más seguro se hacía el que no veía, no había música y de seguro los chasquidos de mis dedos entrando y saliendo se escuchaban.
- Disculpe, será que puede poner música.
Eso decía mientras mis dedos se la comían. La miro y sonrio mientras el chofer pregunta
- ¿Qué música prefiere la Señorita?
Me lanza su mirada fulminante porque la excitación no la dejaba hablar. Introduzco dos dedos más y le comento
- Amor, ya escuchaste al caballero, ¿Qué música te gustaría escuchar?
Ella contesta rápidamente
- Cual...quiera
De momento se escucha la música y continuó mi desespero, me saco la v€rga. Ella comenzó a jalármela a queriéndo como arrancarla. No quería correrme allí. Aparto su mano me pego más, la beso y itensifico mi movimiento. Entre medio de sus labios subo y bajo mi dedo causando más placer en su pequeño corazón. De momento me sorprende y saca un pecho. Vaya que son impresionantes de por si. Chupe su pezón y bese su alrededor. Hasta que llego la explosión.
Indica el chofer
- Ya estamos por llegar
A parto mis dedos, mojados y con su olor impregnado. Mientras ella baja su vestido me mira y saboreo su nectar. Termino dándole un tierno beso. Como si hubiera corrido un maratón con voz entre cortada se despide y sólo se escapa un exhausto
- Adiós amor
Cerré la puerta y ahora me dirigía a mi hotel. Luego de 10 minutos pregunto
- ¿Cuánto le debo?
Chofer
- $50.00 por el servicio y $200 por el motel©.
Keila M.
D.R.
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Tranvía de Musas
RomantizmEs un nuevo proyecto basado en mis relatos eróticos, reflexiones e intento de poesía. Llevo desde los 15 años amando las letras y plasmándolas en relatos, pensamientos y reflexiones. **ESCRITOS PROTEGIDOS POR DERECHOS DE AUTOR. REGISTRADOS EN EL DE...
