Mi Señor

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Que se entere el infierno que un extraño ha invadido mi cuerpo. Él ha llegado como un viento cálido y de esa manera acaricia todo mi cuerpo. Me posee cada que quiere y en mi sobaja sus placeres. Me besa, me come y con sólo caricias mi cuerpo se corre.

Sigilosamente entra en mi, su dura firmeza es gruesa, cálida y resbaladiza. ¿Cómo pretende que de él no me haga adicta? Sus mordiscos en mis pechos, en mis pezones hacen que por él mi cuerpo se enamoré. Es sólo una presencia, es sólo una silueta. Es un hombre con una voraz esencia. No necesito verlo, porque mi vμlva conoce bien su tacto.

Me enamoré de un Señor con un gran talento de llegar a mi, así de sigiloso como un viento. Desnuda me contempla, siento su mirada, se muerde los labios y su lengua en mis tetas pasa. Hace que me excite y sarrandea mi vag¡na con su gran v€rga poseída. Me doblego ante cada cogida. Sabe que soy una mujer que por eso delira. Mi Señor me posee de distintas maneras, hasta ahora nunca han sido repetida. En la forma detallada que me hace suya, te aseguro que por eso a su lengua ya soy adicta.

El es mi Señor, lo comparto en letras porque su esencia es mía y yo soy suya. Guardamos un misterio de sexo, amor y eróticos versos. Nos poseemos a través de eso, nos pertenecemos. Que se entere el infierno que tengo un Señor que me hace conocer la otra parte del cielo con dos dedos adentros me hace ver el paraíso en un vaivén placentero. Me dice mi "china" por esos labios ante ti me pongo en cuclillas...

Nos pertenecemos sin titulo y sin una razón de ser. Él es mío, yo soy de él, pero a la vez no tenemos ningún a fin, un sentimiento concreto. Él me ama, yo, yo sólo lo intento. Porque al final él sólo es un viento que me acaricia y deja en mi un tormento©.

Keila M.

Tranvía de MusasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora