Cosas de madrugada

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Cosas de madrugadas...

Era más de media noche...mi celular tenía un mensaje que decía " Que pena que estemos tan lejos y cerca a la vez, no sabes como te hago mía todas los noches sin haberte tocado"
Sonreí con esta picardía y procedí a indagar más.
Así se dio la conversación

Le contesté " Ajá...me has hecho tuya sin haberme tocado"

Su contestación fue de inmediata

- Sí, has sido mía en todas formas posibles. Te he tenido en mi sillón, te he cogido en el sofá y hasta en mi auto hermosa.

- Porqué fantasear en tu mente si me puedes hacer tuya en persona

- Mmmm...en persona, sería interesante. Tenerte en cuclillas en mis pliegues...ufff, Dios, que delicia. ¿¿¿Qué tienes que me enciendes???

Reí y decidí no seguir, estaba harta de terminar húmeda y sola. Me levanté a tomar un vaso de agua para calmar las ansias. Respiré, olvidé el tema y decidí leer un rato. Cuando veinte minutos después

- A qué le temes, a que tengas el mejor orgasmo del mundo.

Eché una carcaja y le contesto

- Por teléfono, ¿¿hablas en serio???

- Muy en serio, si vieras como me tienes de duro...seguirías el juego

- Juegan los niños, a mi me gusta coger y coger intenso. Descansa y tengas buenas noches.

No hubo respuesta alguna, busqué un camisón de seda corto. Me hice un chongo y aceité mis piernas. Ya estaba jodidamente excitada, imaginando miles de perversidades con él. Aunque nos enviamos sólo textos, conocía la voz de ese hombre. Una voz algo ronca y aguda. ¡Ufff! Cada vez que me decía "Puta tú eres mía" me encendía.

Si me llamara, creo que accedería a todo lo que me pida. Él me gusta mucho, hombre trigueño, de ojos pícaros y mirada cautiva. Imaginarlo me mata de placer una y otra vez. Mi entre piernas comenzaron abrirse lenta y descaradamente.

De nuevo suena el celular

- Abre, estoy en tu casa

Sorprendida salí y allí estaba ese moreno, en pijamas y con una erección tan notable. Que abrí y me lancé a sus brazos. Nos besamos en la puerta y mis manos liberó su dureza.

A las tres de la mañana estaba cumpliendo sus fantasías. Sentada a la orilla del sofa, con las piernas abiertas y los pies apoyados en sus hombros. Él disfrutando de mi excitación y mi nectar...©

Por: Keila Merced
D.R.

Tranvía de MusasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora