¿Se vale fantasear?

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¿Se vale fantasear?

Un día como me gusta, muy caluroso, sol potente y en una isla hermosa llamada Culebras. Me pareció bien vestirme de un short cachetero para bañarme de los rayos del sol. Un bralette y una camisilla ligera para no ser tan obvia de que la calor es espantosa y me apetece más andar sin nada.

Fui caminando por la playa, algo desarreglada y es que estos chinos parecen ser caprichosos. Pensaba mucho en lo que mi amado me  provoca, me acerqué un poco a la orilla de ese bello mar para mantener en los pies el fuego que me consumaba. Algunas gotas cayeron en mi piel tengo un fetiche con las gotas de agua. Eso no ayudó a mi tormento. Sentía una urgencia de tenerlo cerca, sus besos, sus abrazos, todo eso se me antojaba sólo dando sentones en su regazo. Faltaba mucho para el regreso de su estúpido viaje.

Fleccioné  y coloqué mi cabeza entre mis piernas. Necesitaba esa postura para estirame y relajarme.

Una voz aguda y un acento extranjero dice

- Wow, no quiero sonar inoportuno, pero veo que tu isla tiene un bello paisaje. Hola, soy José

Me levanté de momento, asustada y algo pasmada. Dije en mi mente - y este cabrθn de donde salió. Sólo se me ocurrió sonreir y decirle

- Hola, soy Abigail, sí, mi isla es muy hermosa.

Lo tanteo de arriba a bajo y la verdad no estaba nada mal. Ese acento colombiano realmente me enciende hasta el infierno más impuro.
Interrumpe mi evaluación de su cuerpo con un

- ¿Te apetece si tomamos algo?

- Mmm...en realidad debo volver y no tengo mucho tiempo.

Cruza los brazos, pasa sus manos por la barbilla y muerde sus labios. Con ceja arqueada me reta

- Soy turista en tu tierra, dicen que los puertorriqueños son amigables y cortes. Sería una lástima tener que decir que no es así.

Miré hacía los lados y jugué con la arena en mis pies mientras le decía

- No puedes juzgar a una isla por una persona.

- Tal vez, pero si es una buena excusa, ¿no?

Sonreí como una tonta, maldito coqueteo que me encanta. Accedí y fui con él tomamos un cóctel tropical. Una mano, una caricia y todos los sentidos activados. Es que el alcohol libera emociones y atrevidas pasiones. Aunque no terminó en nada tan comprometedor si nos dimos un buen faje. Llegué a mi casa toda acalorada, y me lancé a la ducha.

En la edad media, las creencias religiosas eran realmente extremas. Decían que el bañarse despertaba emociones sexuales y era pecado sentirlas. Si me hubiera tocado vivir en esa época me apredrarían por exceso de baños, pero no cualquier tipo de baños. Tengo fetiche con la ducha y el agua, es cierto despierta muchas emociones. Ver gotas de agua en la piel me parece super sensual y soy amante del sexo en la ducha.

Al verme desnuda,  con gotas en mi piel y un previo cachondeo casual detrás de un Palmar. Mis manos comenzaron acariciar mis frondosos pechos, mis pezones estaban despiertos y rectos. Los acaricié y pellizqué levemente. Ecos de jadeo eran los resultado de aquel cachondeo. Tomé la esponja y vacié un chorro de jabón. Se puso suave con espuma abundante. Cerraba los ojos y lo imaginaba recorriendo mi cuerpo enjabonado. Al sentir la esponja sobre mis pezones imaginé sus labios extraños  en ellos. Mi entrepierna derramó miel que se mezclaba con el agua tibia.

Ese acento lo grabé hasta en el tuétano. Recordé como me tenía de pierna abierta, él entre ella besándome.

- Ufff mamasita ustedes traen fuego en la piel. Me encanta ese color, estas caderas son tan pronunciadas.

Lo decía mientras me apretaba y  me jalaba más a su firmeza.

Lleva mi mano a su sexo y me dijo

- Venga mamasita, vea, toque como me tiene la pich@. No mi amor, es que ya me la imagino entrándosela toda, que tal.

Lo acaricié por encima de su traje de baño. Deduje que era su v3rg° porque me hizo tocar. Wow... si que la tenía muy dura. Lo tanteé y pude sentir cada centímetro.  Entrelasó una mano en mi enredado cabello, con la otra echo mi short a un lado como era tan corto pudo entrar su mano  y sentir mi humeda por encima de mi tanga.

Él muy depravado mientras tenía dos dedos entrando y saliendo. Me mira fijamente a mis pechos. Se muerde jodidamente los labios y cuenta su deseo.

- Oiga, como me gustaría que mientras se la estoy metiendo,  chupar esas enormes tetas y dejar marcas en sus nalgas de mis manos.

Deliré como una pendeja que lleva un buen tiempo sin ser tocada tan lascivamente por un hombre.

No me importó si nos veían, total estábamos detrás de un Palmar. El bar quedaba retirado del público. Cuando su dedo tocó mi botón me separé y gemí tran un gruñido. Era de frustración, sólo quería bajarme , ver la piel de su p¡ch@, tenerlas en mis labios y apoderarme de ella.

Seguir recordando me ponía más y más sensible. Su acento, su jocosa manera de hablar provocó que comenzará a darle placer a mi palpitante botón. Apretaba mis piernas imaginando que sus manos estaban entre ellas. Pasé la esponja por mis nalgas y me incliné hacia adelante haciéndome estremecer, me pareció sentir un beso de él o sentir esas manos separándolas para penetrarme con su firmeza. Como lo deseaba tanto...que mi mano buscaba nuevamente mi clítoris palpitante y deseoso de caricias que al tenerlo entre mis dedos tuve una explosión de un orgasmo increíble haciéndome temblar las piernas y llenar el baño de más jadeos y aroma a excitación.

Al terminar eché mi cabeza hacia atrás, mis pechos subían y bajaban rápidamente. Me toqué mis pezones y estaban sensible de tan fuerte que los apreté. ¡ Qué clase de venida!

Aunque no terminé nada con él allí, créeme que mi corrida fue en su honor.
Es normal fantasear con otro...aunque pensándolo bien es una forma de que te posean. ¿Me habrá escuchado el vecino?©

Keila M.
D.R.
2018

Tranvía de MusasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora