Piel Ajena

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Piel Ajena

Entre dormida y despierta sentía una sensación cálida es mis p€zones, su mano grande abría lentamente mis piernas. Gemidos con gruñidos de fiera en brama se apoderaba de mis caderas. Arqueé mi espalda porque un delicioso dolor recorrió mi piel cuando una mordida en mi cintura proporcionó.

- Hermosa despierta, esta noche tengo ganas de comer piel ajena. Ven, dame lo que tienes porque eso me alimenta.

Una noche habíamos tenido intensa, pero el muy voraz aún necesitaba de ella. Hinchada y rojisa me había dejado el sin vergüenza. Mientras lamía mis senos, palmadas, varias palmadas me daba en mis entre piernas. Sus dedos después de tanto tiempo aún tienen magia. Su v€rga realmente me apodera y me atrapa. Sus besos, ay sus besos todavía hace que mi  flor se empapa.

Ya no tenemos s€xθ, ya logramos hacer el amor a basta etapa. Los orgamos sobran, de mi, de mi ese perro no se cansa. Dos décadas, dos primaveras y a mis casi treinta y tres vueltas al sol puedo decir que me hace temblar de pasión y de amor ese desgraciado varón©.

Keila M.

Tranvía de MusasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora