Deseo inoportuno

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- Amo cuando eres tan caballero

- Eres mi dama

Así comenzó la velada con él, mi caballero vulgar. El mesero había traído nuestra orden,  un buen vino y una amena plática surgía tan jovial. Me levanto con la excusa de arreglar su corbata, deslizó suaves mis manos por sus hombros, acarició su cuello. En voz baja le digo, no sabes como me gustaría que me ataras las manos y me tuvieras de pierna abierta disponible ante ti. Me persiguió con la mirada hasta tomar asiento. Arquea una ceja,  con altivez dispuso a tomar su pan y echó algo de mantequilla. Lo comenzó a comer, algo de esa derretida mantequilla quedó en sus labios.

- Cariño, tienes algo de mantequilla en tus labios.

Se lleva la mantequilla con su dedo adentro de su boca, me mira y se relambe los labios. En voz baja...suelta su vulgaridad sensualidad.

- Así te chuparía todo ese jugoso fluido que debes tener entre medio de esas bellas piernas. Lo recogería todo sin dejar nada. Ya sabes que soy glotón.

Respiro profundamente, sintiendo esa corriente que recorre mi vientre y hace ebullición en lo jugoso que él desea.

- Iré al tocador, ya regreso

Mi traje tenía una abertura iniciando desde el más arriba del muslo hasta el tobillo. Mis pierna brillaban, me abro de forma descarada y el me mira con lujuria. Al pararme y pasar por su lado, le pego con mis caderas y me sujeta del brazo.

- Espera, te acompaño.

Una vez en el pasillo del baño, me empuja a la pared aprisionándome entre su brazos. Me besa con lascivia y tan sexual que parecía que le hacía el amor a mi boca. Me jaló de golpe nuevamente y entramos al baños de damas.

- ¡No amor, aquí no!

- Shhh...me provocas y esto es lo que sucede

Cerró con seguro, me volteó con rudeza hacia la pared. Con su mano presionó mi espalda en el mismo centro de ella dando orden de descender. Me doblé, rasgó más la abertura del vestido mientras,  él estaba en cuclillas detrás de mí.

- Ahhhh...put° me estabas tentando
¡PLA!

Me proporcionó mi castigo por provocarlo durante la cena. Sus fuerte mano marcada en mis nalgas. Con desfachatez echó mi braga húmeda a un lado y empezó a degustar de mi. Mordía en el centro, gruñía como fiera de satisfacción. Mordisqueaba, chupada de mis labios llenos de mi manantial y su lujuria. De repente salió, dejándome sin aliento. El ruido de su cremallera activo más mi excitación porque me daría lo que quería toda la noche. Sin aviso lo acomodó y sentí el grosor entrar poco a poco. ¡Vaya que era grueso! Me desperté y comencé a bailar en él. Me aguantó de mis cadera y lo entró todo.

- Será a mi modo mi hermosa dama

Comenzó a entrar y salir de mí. Una y otra y otra vez. Todo, a medias y sólo la corona. Variaba en sus movimientos, sentía como se engrandecía en mi vag¡n@. Se dilataba toda para acomodarlo a esa gruesa firmeza. De momento los movimiento eran más pegados,  cortos e intenso. Estaba a punto de estallar de deseo. Me salgo de él, al ver que me iba arrodillar se quita el saco y lo tira al piso, caballero ante todo. Me acomodo, él se j@ló ante mí, cuando ya terminaba abro la boca, él se acerca y entro la mitad de su v3rga dejando caer toda su blanca miel en mí. Saborié y tragué todo lo de él. Mis labios acogieron su corona recogiendo con ella las gotas que quedaban. Al terminar me extendió la mano para ayudarme a levantarme. 

-Dama

- Caballero

- Ufff mi amor, que ricura. Mi caballero vulgar. Amo cuando tienes tus deseos inoportunos.

- Me provocas y tomo lo que quiero. Te espero afuera. Me encantas...

Las mejores aventuras nace de la nada y son las más inoportunas©.

K.M.
D.R.

Tranvía de MusasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora