Cuando se extiende el invierno

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Cuando se extiende el invierno..

- 365 días tiene el año, ¿sabías?

- Sí y eso a qué viene, siempre con la misma queja.

- Y tú como siempre no haces nada

12 años en esa misma letanía, bueno, no todos esos años, pero ya son tantos sin sabores que los añado. No sé que pasó con Paúl, nos casamos tan enamorados. Era el hombre que tanto soñaba tener. Sabía que no viviría la "eterna primavera", pero este invierno se ha extendido. Nuestras noches tan candentes y apasionadas. Llegabas de trabajar, me esmeraba para hacerte las mejores comidas y siempre terminaban frías. Es que me poseía y me consumías como una erótica poesía. Cada vez que me vestía no importaba si era el mismo vestido siempre me reconocías. Deslizabas tus manos lentamente, con una corriente hasta llegar a mi vientre. Me volteabas bruscamente, agarrabas mi trasero y golpeabas. Me dabas un beso y reafirmabas mi seguridad. Alagándome lo hermosa que me veía, tus ojos hablaban con honestidad.

- Mi bella, ese vestido te queda tan hermoso. Creo que jamás dejarás de gustarme.

Esa eran siempre tus palabras, bajabas tus manos un poco más de mi vientre, con toda la perversión y sadismo te asegurabas que mi sexo estuviera excitado porque eramos tan ardientes.Que no importaba el momento siempre querías tenerme. Aunque todo no es sexo eramos tal cual químicamente. El sólo hecho de que me vieras hacía emanar miel de mí.

Las mejores lencerías, juguetes sexuales, todo lo innovador. Todo eso te encantaba, era la más put° contigo. Dejaba que terminarás en mi boca, como zorra degustaba de tus fluidos y hasta los saboreaba sin pudor y sin vergüenza. Todo lo hicimos y lo que no, lo inventamos. Era común que me encontraras comenzando sin ti toda húmeda jugando con el dildo rosado que me regalaste con ese fin de encontrarme usándolo y deleitarte en eso. Además del sexo fui tu amiga, esposa y amante. Contabas con mi apoyo incondicional. Lo sabías...

Pasó el tiempo, la rutina y algunos eventos. El invierno se siguió extendiendo, el amor se congeló y la costumbre tocó. A pesar de mis esfuerzos, ningunos tenían efectos. Las críticas hacia el cuerpo que adorabas como diosa, se convirtieron en tormentos. Ya no te era agradable ante tus ojos, volvieron los complejos y mi forma de vestir cambió, gracias a ellos.

- Ya viste mi compañera de trabajo, tiene tu misma edad y luce estupenda. No crees que deberías ir al gym, cambiar tu estilo. No se dónde está la Rosaura de años anteriores. ¿Qué te pasó?

Salía dolida y llorando. Tal vez aceptara tus recomendaciones y sugerencias, pero no de esa manera. Con todo y tus mal tratos, iba a ejercitarme, pero nunca fue lo suficiente para ti. Llegabas de trabajar y la comida esta vez, la cenabas caliente.

- Bebé, quiero que me hagas tuya, terminar rendidos en nuestra habitación, transpirados y con deseo de tener una noche de lujuria y pasión.

Retiraste abruptamente mis brazos de tu cintura, con un frío beso en la frente

- Lo siento cariño, esta noche no. Tal vez otro día con calma.

Suspiré y mis intentos de conquista fracasaban con velocidad. Cómo enamorar lo que no se deja cautivar. En que momento se extravió ese sentimiento intenso, de eso que hablan los poetas y le dicen amor. Te amé con todas las fuerzas del universo, hice todo a mi alcance para retenerte y recuperarte.

- ¿Por qué seguir con esto si ya nos perdimos?

- Te amo y creo que si lu...

- ¡Luchar!

- Sí, luchar, pero no sola, sino ambos

Te levantaste de tu escritorio educadamente, me extendiste tu mano, me levanté con la esperanza de que dijeras que sí, lucharemos.

- Ve a la casa, ya no tenemos nada de qué hablar. Miranos, es una perdida de tiempo. Mírate como has cambiado, a dónde fue aquella brillante mujer que deslumbraba con una mirada. Ya no te hago feliz, no me haces feliz.

Esa tarde lloré caminando por la ciudad, me detuve en una vitrina y vi mi reflejo. Él tenía razón, no era ni la mitad de lo que era antes, dejé de ser mía para ser de él, me olvidé de mi amor propio por hacerlo feliz a él. Sin embargo su hombría y gallardo seguían intactas como el primer día que lo conocí. ¿Qué es el amor entonces, lo hice mal? Seguí caminando sin respuesta y me hospedé en un hotel. Allí me quedé incomunicada y nadie conocía de mi paradero. Le envíe un texto a Paúl y apagué mi móvil.

Pensé en todo, cada mínimo maldito detalle se vino a mi mente. Todo los rechazos, mis modificaciones, mis dedicaciones que todas fueron fallidas. Después de tres días, entendí que no vivía para mí, sino para Paúl. Me duché, salí y compré ropa nueva. Fui al salón de belleza, cambié mi "look" y regresé al hotel. Cité a Paúl al restaurante del hotel, vestí un traje negro entubado hasta las rodillas, cabello suelto, prendas y tacones puntiagudos. Mi maquillaje deslumbraba, mis labios se veían jodidamente ardientes por el carmín color vino que llevaban de adorno. Aceité mis piernas y lucían encantadoras. Después de tanto tiempo me miré bien al espejo y Rosaura había vuelto.

De lejos vi a Paúl preguntar por mí, el mesero señaló en cual mesa me encontraba. Frunciendo el ceño se aproximó, se veía cansado y algo preocupado. Se rascó sus ojos, me contempló de arriba a bajo.

- Eres tú Rosaura, pero que hermosa te ves. Tu cabello, ese vestido y esos labios.

- Toma asiento

Ya no me importaba sus alagos, las cosas habían cambiado. Ya había definido que mi autoestima no podía estar más en tus manos. No estaba segura y dudaba de mis pasos, pero tenía que recuperar a la Rosaura de aquellos años. Esa noche platicamos tanto, reímos y lloramos. Me tomaste de la mano

- ¿Qué te parece si lo intentamos?

- Lo intenté por muchos años, jamás hiciste caso a mis reclamos, a mis necesidades. Me ocupé sólo de tus necesidades, dejé abandonada a la mujer emprendedora que soy. Me quiero y necesito recuperar. Te amo, pero me tengo que amar primero. Una relación es de dos, para ser un equipo, no puedo remar este bote sola. ¿me amas?

- Sí

- Si me amas, porqué me destruiste. Cada rechazo, sabes todas las noche que me sentí indeseada. Llegar al punto de odiar mi cuerpo, por eso dejé de ser como antes. Tus malas críticas, ¿crees que no tendrían efectos? Pues sí, lo tuvieron y fueron los peores. Aunque no esté segura de reternerte, de lo que sí estoy muy, pero muy segura de que así no se ama. Sin importar los años, siempre es responsabilidad de los dos mantener la llama del amor encendida sin importar cuán fuerte sea el invierno. La belleza acaba Paúl, no te casas pensando que eso perdurará por los siglos de los siglos amén.

- ¿Qué harás?

Tomé mi bolso, con lágrimas rodando por mis mejillas te dije

- En un mes me iré de la casa, quiero el divorcio... (Limpié mi rostro) - eso querías, perfecto, lo tendrás.

Salí de aquel lugar casi corriendo, me detuve en la salida del restaurante, miré hacía atrás a ver si por casualidad estarías detrás de mí. Seguías sentado con tu copa de Whisky en mano, pensado que jugaba, que volvería arrepentida. Volví a mirar a la calle y una luna espléndida me alumbraba. Esa noche aprendí que aunque esté en mi momento más obscuro puede alumbrar como aquella luna. Que ese día ya no era la Rosaura de algunos años, sino una Rosaura en proceso de metamorfosis...

Keila M.

Tranvía de MusasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora