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Hace 4 años... (Continuación)

—¡Qué nervios, madre mía!

—Tranquila, Mire, que todo va a salir bien. Lo has organizado todo muy bien, no te preocupes —Raoul intentó calmarla.

Faltaban solo diez minutos para que el desfile en el que la malagueña había estado trabajando, comenzara. Mireya había tenido más tiempo del que había pensado, gracias a Dios, a los astros, o quién sabía a qué, pero había ganado una semana más para organizarlo todo. No sabía cuál había sido el problema de su jefe, o el motivo que había tenido para retrasar todo unos días, pero la rubia lo agradecía con toda su alma.

—Bueno, mi hermano y Ricky lo hacen de maravilla —dijo Nerea para darle aún más trabajo.

La chica no mentía, porque realmente Lucas y Ricky lo hacían de maravilla, ambos eran perfectos y la ropa estaba como debía. El resto de los modelos también estaban perfectos, pero Mireya continuaba nerviosa, y hasta que no finalizara el dichoso desfile, seguiría así. Aitana, Nerea y Raoul trataban de tranquilizarla, pero no lo estaban consiguiendo, esperaban que Miriam pudiera hacerlo.

—Ya estoy aquí. ¡He llegado! —habló la gallega acercándose a sus amigos.

Miriam apareció junto a Roi, porque todos habían decido asistir para darle ánimos a Mireya, a Ricky, y por qué no, también al hermano de su nueva amiga. La pequeña rubia se estaba integrando muy bien al grupo, había pasado mucho tiempo con Ricky debido a los ensayos que el mayorquín había tenido con su hermano las últimas semanas, y aunque con Agoney no había podido hablar mucho, porque el moreno insistía en quedarse en casa cada vez que podía para vigilar a su abuelo, sentía que tenían una conexión especial.

Luego de unos minutos el desfile comenzó y Mireya se perdió detrás de la pasarela. Ricky fue uno de los primeros en salir y lo hizo muy bien, aunque por dentro realmente estaba muriendo de nervios. Después fue el turno de Lucas, quien se abrió paso sobre la pasarela con una seguridad envidiable. Raoul no pudo evitar mirarlo embobado, estaba demasiado guapo con la ropa y el maquillaje.

—¿Quieres que te traiga algo para que limpies las babas que estás dejando caer? —Aitana susurró a su lado entre risas—. No vaya ser que alguien se resbale.

—¿Pero qué dices? No se de qué hablas.

—Raoul, que todos sabemos que te gusta. —Su amigo se sonrojó y desvío la mirada de Aitana, no volvió a mirar hacia la pasarela—. Es majo, súper guapo, atento, se ha portado genial con todos, y desde un primer momento ha dejado claro que le gustas, que está interesado en ti.

—Sí, vale, me gusta —reconoció cruzándose de brazos—. Hala, ya lo dicho, ¿contenta?

—Pues no. —Miriam apareció del otro lado, lo habían acorralado—. No entendemos por qué no quieres darle una oportunidad al chaval.

—Porque estoy bien así. —Se encogió de hombros restándole importancia.

Llevaban días intentando que Raoul se abriera con ellas y hablara un poco de sus sentimientos. Realmente no necesitaban escucharlo, conocían a su amigo, y sabían muy bien qué ocurría. Pero creían que él sí necesitaba decir qué le sucedía, y aunque Agoney era el más indicado en esos casos, su papel de enfermero durante los últimos días, lo había mantenido un poco alejado.

—Raoul —lo llamó Miriam y él giró su rostro para mirarla—. No todos los tíos son gilipollas. No todos van a ser como Damián, que ante el primer problema manda todo a la mierda.

El rubio sabía que los últimos meses con Damián no habían sido los mejores, pero el resto de su relación sí lo había sido. Aún así, no podía evitarlo, Raoul siempre pensaba que iba a sentirse agobiado con cualquier persona, y siempre por la misma razón. La intimidad, la confianza, el sexo.

Confundidos - Ragoney (en Edición)Where stories live. Discover now