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Hace 1 año... (Continuación)

—¿Tú crees que Lucas sería capaz de engañarme? —preguntó en un susurro, todavía escondido en su pecho.

Al moreno se le congeló la sangre, sobó su espalda de arriba a abajo y luego de unos segundos de silencio, se separó un poco de él para mirar su rostro.

—¿Por qué me preguntas eso?

—Porque creo que lo está haciendo... Creo que se está tirando a otro tío —dijo completamente destrozado.

—¿Qué ha pasado?

—Nada, justamente por eso, no pasa nada entre nosotros —confesó con la misma mirada triste—. Está muy raro.

—Yo lo noto igual. —Se encogió de hombros.

—Ya, es que cuando estamos juntos, con ustedes o solos, es super cariñoso —dijo, pensando en los últimos días—. De hecho, está más cariñoso que antes.

—¿Y eso es lo raro?

—Lo raro es que no me toque —susurró, imaginando lo peor otra vez—. Cuando estamos solos y la cosa se calienta, pone alguna excusa y se detiene. Está así desde hace días y no lo entiendo, porque estábamos bien...

Continuaban ahí, abrazados en medio del pasillo de su facultad. Agoney dió unos pasos hasta apoyarse en la pared y acomodó a Raoul entre sus piernas. Cualquiera que pudiera verlos, leería la escena de forma errónea, verían a una pareja más de enamorados, pero no, ellos solo estaban hablando.

—En estos días que han estado solos, ¿no ha pasado nada?

—No.

—¿Nada de nada?

—Nada de nada, solo un par de besos. —Se encogió de hombros.

—¡Pero si ustedes son como conejos!

—¡Ago! —le riñó, hundiendo el rostro en su pecho para que no viera lo rojo que se había puesto.

—Eh, mírame. Venga, pollito. —Raoul lo hizo, aún con sus mejillas rojas y sus ojos igual de tristes—. ¿Has hablado con él?

—Le he preguntado si le pasa algo, pero siempre dice que no, que está todo bien —dijo con un suspiro—. No le creo, Ago. Es raro que cada vez que estamos a punto de tener relaciones se detenga así —dijo con sus ojos cristalizados—. Quizás se está tirando a otro y por eso no quiere estar conmigo.

—No lo creo, pollito. No creo que Lucas sea capaz de hacerte algo así, él te quiere mucho.

<Lo reviento. Si se está tirando a otro, lo reviento. Lo mato, lo revivo y vuelvo a matarlo>, pensó el canario completamente enfurecido.

No supo qué más decirle, pero necesitaba tranquilizarlo para que no estuviese triste, para que no llorara, porque Agoney no soportaba verlo llorar.

—¿Entonces qué le pasa?

—Mira, quizás está estresado, o sigue mal por la discusión que tuvieron hace unos días, por lo del sueño y eso —dijo avergonzado, porque aún se sentía culpable—. No estés triste, por favor. Al menos hasta que no estés seguro de cuál es su problema, no te hagas ideas, ¿vale?

—Vale...

—Aprovecha que estos días estarán juntos y habla con él —aconsejó, aunque por dentro quería correr y averiguar por su cuenta qué estaba pasando con Lucas—. No le des a esto —tocó su cabeza—, deja de pensar un poco, que tienes una carita...

—Es que no puedo.

—Pues para, ¿sí?

—Está bien.

Confundidos - Ragoney (en Edición)Where stories live. Discover now