Hace 2 años... (Continuación)
Estaba nervioso, o no, más que nervioso. Definitivamente, decir solo nervioso se quedaba corto. Agoney estaba al borde del colapso.
La última semana había sido difícil, había preparado el trabajo extra para el señor Navarro mañana, tarde y noche. Según su punto de vista estaba bien, bastante bien de hecho, pero no podía confiarse, los antecedentes que tenía su situación académica en relación al señor Navarro no eran buenos. Había expuesto su defensa frente a él y el director. El señor Navarro le había pedido que esperara fuera unos minutos, completamente solo, porque sí, era el único que había tenido que presentar el dichoso trabajo.
Escuchó la puerta del aula abrirse y vio cómo el director salió de allí.
—Lo felicito, Hernández. Su trabajo ha estado muy bien, sin duda será un gran profesional. —El hombre le tendió la mano, le dedicó una sonrisa y se marchó por el pasillo.
—Hernández —lo llamó el señor Navarro desde la puerta—, adelante. —Agoney se dirigió nuevamente al aula, entró envuelto en nervios y se sentó frente al profesor—. Bueno, tengo que reconocer que me ha sorprendido —comentó el mayor organizando algunos de los papeles que tenía delante—. ¿Puedo tutearte?
—Sí... —respondió un poco dudoso.
—Lo pregunto para que esta vez no te sorprenda.
—Sí, no hay problema.
—Entonces, como te decía, Agoney, me has sorprendido bastante. No te veía defendiendo a un hombre acusado de homicidio.
—Usted tenía razón-
—Tú —lo interrumpió—, puedes tutearme también. Llámame Javier.
El moreno asintió, y sintió que su estómago se revolvía un poco. Javier, no tenía buenos recuerdos con ese nombre. Nunca se había percatado del nombre del señor Navarro, porque siempre había sido el señor Navarro. No fue consiente de la mueca de asco que su rostro dejó ver hasta que escuchó la leve risa del mayor.
—Perdón...
—Sé que no es el nombre más bonito del mundo, pero tampoco hagas esa cara, que no es un nombre tan feo.
—¿Qué? No, no, si no es por usted, bueno por ti, o sea, sí pero no —respondió rápido.
—¿Cómo? —El profesor rompió en una carcajada ante los nervios del canario.
—O sea, que no es por ti en sí, si no porque... No tengo buenos recuerdos con ese nombre.
—Ah vale, vale —asintió Javier—. Pero era broma, no hace falta que me expliques.
—Ya, claro...
—Bueno, volviendo al trabajo, me has sorprendido, para bien.
—Gracias. Tenías razón, no todos los que parecen malos lo son —reconoció tímido—. Cuando leí el caso completo entendí la reacción de ese hombre.
Ese hombre que había apuñalado repetidas veces a su vecino, solo había actuado por impulso. Pero, ¿cómo se puede reaccionar al descubrir que alguien abusa de tu hija de 7 años? Definitivamente ese hombre no era un asesino, ese hombre no era culpable de su reacción, no merecía una condena, porque ese hombre solo había querido defender a su hija, a su niña.
—La vida es muy injusta, Agoney. No todos tienen la suerte de pagar un buen abogado, no todos tienen contactos, lamentablemente la ley no siempre es igual para todos.
—Yo no sé si podría defender a alguien que realmente es culpable.
—Hay que separar lo personal de lo profesional como te dije hace unos días —le recordó Javier—. Defender a tu cliente es tu trabajo, pero eso no significa que estés de acuerdo con lo haya hecho, mucho menos te convierte en cómplice de sus actos —Agoney asintió, comprendiendo sus palabras—. Ten presente que tu trabajo como abogado es una cosa, y lo que seas como persona es otra.
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Confundidos - Ragoney (en Edición)
FanfictionRaoul recuerda cada momento de su vida junto a Agoney, y aunque no fueron su primer beso, ni fueron su primera vez, quizás siempre fueron el primer amor, aunque no supieron verlo.