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Hace 1 año...

Agoney intentó moverse pero no pudo, abrió los ojos y vio su cuerpo encima del suyo, con su cara relajada mientras respira tranquilo. Tomó su móvil de la mesilla y brincó de la cama ver la hora, se habían quedado dormidos.

—Pollito, despierta —lo movió un poco pero Raoul solo se acurrucó más contra su pecho—, eh, pollito, venga que llegamos tarde —insistió.

El rubio continuó profundamente dormido y el moreno se removió un poco para no despertarlo de forma brusca. Habían estudiado casi toda la noche, pero decidieron dormir por lo menos dos horas debido al cansancio. No habían escuchado sus alarmas, era tarde así que Agoney intentó despertarlo otra vez  escuchado las alarmas. Le revuelve un poco el pelo y vuelve a insistir.

—¿Qué pasa? —preguntó aún medio dormido, sintió caricias en su cabello y cerró los ojos otra vez.

—Pollito, abre los ojitos, venga. Nos hemos quedado dormidos, llegamos tarde al examen. —Sus palabras tuvieron efecto, como si se tratara de resorte, Raoul se levantó de la cama.

—Pero venga, Ago, que no llegamos. —Salió corriendo hacia el baño dejando al moreno aun en la cama—. ¡Agoney, apúrate! —gritó desde el baño.

El canario solo pudo reír y negar con la cabeza. Se levantó de la cama y buscó su ropa, necesitaba un litro de agua en su cara para terminar de despertarse. Dejó la ropa de Raoul sobre la cama, y esperó a que saliera del baño, cuando lo hizo, su cara era radiante, como si dos minutos atrás no hubiese estado profundamente dormido.

—Voy a cepillarme los dientes —dijo el moreno.

—Vale, te espero en el coche.

Raoul tomó sus mochilas y los libros que habían dejado prácticamente tres horas atrás sobre su escritorio y salió de la habitación.

*****

El examen no fue tan complicado como Imaginaron, o eso creyeron ambos cuando terminaron de hacerlo y se encontraron en el pasillo.

—¿Cómo ha ido? —preguntó Miriam.

—Yo creo que bien —dijo el moreno.

—Ya, yo también —habló Raoul, se apoyó sobre el pecho del moreno y cerró los ojos—. Jope, qué sueño. —Agoney lo rodeó con sus brazos para abrazarlo, pensó que en cualquier momento se dormiría, habían dormido poco.

—¿Quieres que te lleve a casa? —ofreció—. Así duermes un poco —Raoul solo asintió—. Venga, dame las llaves del coche.

—Bolsillo —susurró el rubio.

Miriam y Agoney solo rieron, Raoul parecía un niño pequeño. El canario palpó primero los bolsillo delanteros de su pantalón y luego los traseros, pero no encontró nada.

—No están aquí, ¿dónde las has metido?

—Bolsillo —repitió.

—Pollito, que no las tienes. —Metió la mano en ambos bolsillos delanteros para revisarlos de nuevo.

—¿Qué se supone que haces? —preguntó Lucas con media sonrisa al verlo.

—Busco las llaves del coche —dijo tranquilo, sonrió triunfante cuando las encontró en el bolsillo trasero derecho, debajo de su cartera—. ¡Aquí están!

—¿Cómo fue el examen, cariño? —Lucas se acercó a Raoul para dejar un beso en su cabeza, esperó un beso de vuelta, pero Raoul solo se aferró más al cuerpo de Agoney.

—Está medio muerto, no hemos dormido casi nada —explicó el moreno.

—¿Se irán a casa? —preguntó Lucas y su amigo asintió—. Avísame cuando lleguen, por favor.

Confundidos - Ragoney (en Edición)Where stories live. Discover now