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Tal vez debería quedarse en casa, pero es domingo, y si hay algo que ama de los domingos, es pasarlo en familia. Hoy comerán en casa de los Hernández, y no quiere faltar, pero la verdad es que tiene mucho sueño porque solo ha dormido unas horas.

Las mañanas siguientes de haber tenido algo con un tío, ya sea llegar a tener relaciones sexuales o no, siempre son iguales. Se siente un poco raro, no mal, porque sabe que no ha hecho nada malo, pero le es imposible no recordar su relación con Lucas.

Y no es que le eche de menos a él, pero si echa de menos lo que conlleva tener una relación. Raoul siempre ha sido un romántico perdido, le gusta disfrutar de una misma persona todos los días, escuchar piropos y palabras bonitas, y poder decir te quiero, cuando le apetece. Siempre ha sido cariñoso, o moñas, como le diría su mejor amigo, y quizás por eso, después de haberse acostado con Alfred y en otras ocasiones, con otros tíos, siente cierta inquietud.

No es que haya estado mal, claro que no, porque se sintió cómodo, lo paso bien, pero siente que algo le falta, siente un vacío en el pecho que no le deja estar plenamente tranquilo como quisiera.

Toma su móvil y lee el último mensaje que le envió a su amigo, fue cerca de las 8 de la mañana y todavía no entiende porque se lo envió tan tarde, si él llego pasadas las 6.30 de la mañana a su casa, se ducho y luego se metió a la cama. No pudo dormir, porque su cabeza no dejaba de pensar, no sabia si Agoney se había marchado con un tío y eso le ponía nervioso. La última vez que hablaron del tema, el canario dijo que iría con calma, pero tirarse a un tío días después, no es ir con calma precisamente.

Solo espera que haya hecho algo que le apeteciera y no se arrepienta, y sobre todo, que no haya pasado un mal momento.




- ¿Hoy amaneciste mejor? - Daniela asiente y el canario deja un beso en su cabeza - ¿Tienes sueño?

- Si.

- Eres una floja, si ya es super tarde.

- Pero tengo sueño - dice abrazándose a él en el sofá.

Están a punto de comer y Raoul no ha llegado. Daniela y sus padres ya están allí desde hace unas horas, han desayunado juntos, y Mireya y sus padres han llegado hace un momento. Agoney piensa que quizás su amigo está demasiado agotado y no se levantará hasta después de comer.

- ¿Estás bien? - pregunta Mireya sentándose a su lado en el sofá.

- Si.

- Dani ¿Nos podrías dejar solos un momento?

- Claro - responde ella besando la mejilla del canario y se levanta del sofá.

- ¿Anoche te fuiste con un chico? - el moreno niega con la cabeza - Entonces fue una chica.

- Si - dice tranquilo - Raoul se fue con el tío ese con el que bailaba ¿No?

- Si... - el moreno solo asiente al escucharla - ¿Quieres que hablemos un rato fuera?

- Vale.

Ambos amigos salen al patio de casa y se sientan en en el juego de jardín que esta vació, todos los adultos están metidos dentro de la casa.

- Miriam te lo ha contado ¿No? Lo que hable con ella anoche... - dice sin mirarla.

Mireya le mira con el ceño fruncido unos segundos sin entender del todo, imagina a que se refiere, pero no tiene la certeza porque no ha hablado con su amiga todavía.

- No he hablado con Miriam, ¿Quieres contarme a mi también lo que le contaste a ella?

- Estoy seguro de que ya lo sabes, y me sorprende que a diferencia de ella, nunca me hayas hecho algún comentario.

Confundidos - Ragoney (en Edición)Where stories live. Discover now