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Hace 1 año... (Continuación)

—Mejor me marcho, así hablan tranquilos. —Agoney miró a Lucas y colocó una mano en su hombro—. Lo lamento, de verdad. No quería que un estúpido sueño provocara esto. Pero olvídalo, pueden solucionarlo —lo animó, aún incómodo con la situación—. Me voy, así pueden reconciliarse.

Agoney se giró para buscar la mirada de su mejor amigo, que aunque ya no tenía lágrimas cayendo por su rostro, tenía los ojos cristalizados, completamente triste. El moreno le pidió perdón con la mirada y luego se marchó, dejándolos solos.

—Lucas, mírame —rogó Raoul, pero el castaño no reaccionaba—, amor, por favor —insistió.

Un sollozo inundó el salón, Lucas se derrumbó en los brazos de Raoul y se dejó abrazar por él. Dejó que sus lágrimas cayeran mientras su novio se dedicaba a sobar su espalda. Necesitaba desahogarse, por eso se dejó guiar hasta el sofá y se sentó junto a él.

—Raoul... —No podía hablar, se sentía aún más roto.

—Cariño, lo siento, de verdad. Es que no puedo imaginar cómo debiste sentirte con todo esto —Raoul lo consoló—. Joder, ¿por qué no hablaste conmigo? —Buscó sus ojos para mirarlo—. Anoche cuando nos despedimos en la discoteca no me dijiste nada. Lo hubiésemos hablado y no te habrías comido la cabeza toda la noche.

<Ojalá me hubiese comido la cabeza toda la noche, ojalá te hubiese dicho algo en el momento que los oí>, se lamentó Lucas una y otra vez.

—Es que soy un imbécil —dijo en medio de sollozos.

—No, no digas eso. —Raoul secó sus lágrimas y acarició su cabello con cariño—. Solo fue un error, no pasa nada, no te agobies, por favor. —Lo besó suavemente, feliz por haber solucionado todo—. Pero no vuelvas a desconfiar así de mí.

—Es que no lo entiendes, Raoul —negó con la cabeza, desesperado, sin saber cómo explicarte—. Soy el mayor idiota del mundo.

—Cariño-

—Creía que me habías engañado con Agoney, estaba convencido de eso —volvió a hablar—. Te dije cosas horribles, que eras lo peor, pero no, el peor soy yo-

—Para —lo detuvo el rubio—, amor, tranquilo.

—No puedo...

—Lucas, yo lo entiendo. —Acarició sus mejillas y besó sus labios dulcemente—. Yo en tu lugar hubiese pensado lo mismo, pero lo hubiese hablado contigo. Tú no lo hiciste porque estabas demasiado dolido, pero ya lo hablamos, está solucionado. —Lo tranquilizó, porque necesitaba que todo estuviera bien—. Fue un mal entendido, pero ya pasó. Estamos bien, como siempre.

Pero no, no estaban como siempre y Lucas lo sabía, porque se sentía sucio. Lo había traicionado, lo había engañado y se sentía destrozado por su propio error. Pero Raoul todavía no era consciente de ello, por eso solo intentó calmarlo, lo abrazó, le llenó el rostro de besos y le regaló la sonrisa más sincera que Lucas había visto.

—Me siento una mierda —susurró al ver su rostro.

—No eres una mierda —contradijo Raoul—. Ven —se levantó del sofá y tiró de él—, vamos a mi habitación.

—Raoul, yo creo que no es el mejor momento para-

Los labios del rubio lo interrumpieron. Lo besó despacio, con todo el cariño del mundo. Tomó sus dos manos y las colocó en su cintura.

—Quiero estar contigo y quiero darte mimos aunque sea un momento, ¿qué te parece? —propuso Raoul con una sonrisa—. Los dos juntos en mi cama, abrazados, con besos y caricias. —Volvió a besarlo—. No sé, es mi manera de compensar un poco lo mal que debiste pasarlo.

Confundidos - Ragoney (en Edición)Where stories live. Discover now