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No ha dormido lo suficiente por la noche, por eso en cuanto su alarma sonó, la apagó y volvió a dormirse. Ya no llega a la primera clase, razón por la que se toma su tiempo para ducharse y desayunar.

Está tranquilo, feliz, algo ha cambiado, algo dentro de él se siente diferente. Piensa que quizás su abuelo tiene razón y si hay cosas que ya están destinadas a suceder.

Tal vez estaba escrito que Raoul y él se besaran. Y tiene claro que fue un beso inocente, lleno de sentimientos, y al contrario de lo que alguna vez imagino, significo y le hizo sentir mucho más que aquellos besos pasionales que ha dado y ha recibido alguna vez. Porque las veces que imagino besar a Raoul no eran así, y sin embargo no ha podido dormir recordando la sensación de tener los labios de su mejor amigo sobre los suyos.

Le quiere como a nadie, lo tiene claro, pero también tiene claro que para Raoul solo fue una muestra de cariño, una más y no va darle vueltas, lo mejor es que quede así. Lo único que quiere es que Raoul siga siendo su pollito, su mejor amigo.

Toma su mochila y sale en su coche para ir a la universidad, no llegó a la primera clase, pero tiene tiempo de llegar a la última.




- Joder - se queja mientras intenta llegar con su pequeña maleta a cuestas - ¿Por qué nunca llegas a tiempo, Raoul? - se pregunta a si mismo.

En 5 minutos debe reunirse con la señora Alonso para partir a Málaga. Ha perdido más tiempo del que esperaba pero ha valido la pena porque le han confirmado que su tobillo está bien, completamente sano y no tiene que preocuparse. La radiografía ha salido perfecta, solo debe tener algo de cuidado, ya que está un poco sensible, pero no hay ningún daño.

- Ya estoy aquí - dice agitado, llegando al lugar de encuentro.

- Pero Raoul - le mira ella todo rojo - Parece que vas a explotar.

- Perdón, perdón, se me ha hecho tarde y creía que no llegaba a tiempo y que iba a irse sin mi.

- Tranquilo, si solo viajamos nosotros, podíamos esperarte - explica ella.

Y si, viajan en el jet que pertenece a la empresa de la señora Alonso, detalle que había olvidado. Solo viaja con ella y una joven castaña, que al parecer es su asistente. Aunque no está del todo seguro de ello, ayer por la tarde Raoul hablo con un hombre que también se presento como el asistente de la señora Alonso.

Tal vez tiene dos asistentes.

El viaje es tranquilo y demasiado cómodo. Cuando llegan a Málaga, su clienta realiza una llamada y un joven castaño, de ojos claros y mayor que él, aparece para recogerlos.

- Marcos, te presento a Raoul Vázquez, él es el abogado que se ocupará de nuestro próximo negocio.

- Encantado - saluda el chico con una sonrisa y le tiende la mano.

- Igualmente - saluda el rubio.

- Raoul, él es Marcos, mi hijo.

- O su asistente, depende del día - bromea el joven.

- ¿Tú me llamaste ayer?

- Si, era yo - asiente el chico - Ayer asistente, hoy, hijo, y a partir de ahora - dice mirando su móvil - Tu chófer.

- ¿Como? - pregunta sin entender.

- Marcos te acompañará estos días, si no te molesta, claro - aclara la mujer - Tu padre me comento que no conocías Málaga, así que él se encargará de llevarte ahora al hotel, y mañana temprano te llevará a la empresa.

- Muchas gracias, pero no quiero molestar, no hace falta, de verdad, yo puedo manejarme en un taxi.

- No es ninguna molestia, ¿Verdad hijo?

Confundidos - Ragoney (en Edición)Where stories live. Discover now