Una vez que han terminado de cenar y han levantado la mesa, todos están atentos a la hora, esperando que sean las doce para felicitar a su amigo. Ya han bebido algunas cervezas mientras charlaban un poco y Mireya se ha encargado de poner algo de música.
El móvil del canario suena cuando solo queda un minuto para las doce y rápido contesta.
- Hola - dice levantándose de la mesa para hablar tranquilo.
- ¡Feliz cumpleaños! - escucha a sus padres, a los padres de Raoul junto a Daniela, y a su abuelo del otro lado.
- Jo, muchas gracias, los primeros como siempre - dice con una sonrisa.
Habla unos minutos con ellos, pero luego se despide para continuar hablando con su abuelo.
- Solo dime que el pingüino ya cayó - pide Manu, causando una risa en su nieto.
- Pues no, aún no - le cuenta con un suspiro - Pero espero que esta noche, sea la noche.
- Seguro que si, hijo, tú tranquilo que yo me he encargado de ponerte condones en la maleta, y bueno, tuve que pedirle ayuda a Dani con la maleta del pingüino, pero él también tiene - dice como si nada.
- ¡¿Qué has hecho qué?! - pregunta completamente sonrojado - Abuelo, por Dios, que yo no hablo de eso, cuando digo la noche, hablo de algo más emocional y sentimental, no hablo de follar, madre mía.
- Que ya lo sé, si eso es muy bonito y todo, ¿Pero qué pasa si os entran las ganas y no podéis seguir por haceros los puritanos? Que yo les conozco y la tensión sexual que hay ahí no es normal.
- Abuelo, por favor, solo dime que estás solo.
- Pues no, tengo a Manolo y a tu padre al lado, y están completamente de acuerdo conmigo.
- ¡¿Pero qué dices?! - pregunta imaginándose a los tres pendientes de sus palabras.
- Que es broma, si estoy yo solo - ríe su abuelo del otro lado - Pero lo de los condones es verdad.
- Te voy a matar - dice riendo.
- Si, si, seguro que si - ríe el mayor - Anda, ve con tus amigos y pásalo bien.
Cuando cuelga la llamada y vuelve a la mesa, todos sus amigos le esperan con una pequeña tarta. No sabe de dónde ha salido pero se ve deliciosa, probablemente alguno ha salido a comprarla mientras él se duchaba y es un gesto que agradece mucho.
Cantan y el moreno sopla sus velas antes de pedir su deseo. Recibe abrazos y besos de todos sus amigos, pero el último en estrujarlo entre sus brazos es Raoul.
- Feliz cumpleaños, Ago - susurra en su oído mientras mantienen el abrazo.
- Gracias, pollito - sonríe él - ¿Y mi regalo? - pregunta con los ojos entrecerrados.
- Es algo especial y prefiero dártelo luego - dice tímido mirando al suelo por unos segundos - ¿Quieres dormir conmigo hoy?
El canario se esfuerza por no ahogarse con su propia saliva al momento de oírlo. Los ojos de Raoul están fijos en los suyos y tiene las mejillas un poco sonrojadas, tan adorable como siempre.
- Ago, que no me has contestado - dice riendo.
- ¡Joder, sí! Claro que quiero dormir contigo - responde emocionado.
- Vale, ¿Crees que Ricky tenga problema en dormir con Javier? Es que quiero estar solo contigo - dice mordiendo su sonrisa.
- ¡No! Vamos no creo, ellos se llevan bastante bien.
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Confundidos - Ragoney (en Edición)
FanfictionRaoul recuerda cada momento de su vida junto a Agoney, y aunque no fueron su primer beso, ni fueron su primera vez, quizás siempre fueron el primer amor, aunque no supieron verlo.