La noche está siendo bastante fría, esa es la mejor excusa para mantenerse abrazados y no soltarse en ningún momento.
Aunque después del beso que compartieron ambos querían solo seguir, no lo hicieron. Simplemente se sonrieron, se desearon buenas noches y como si nada, se refugiaron en los brazos contrarios.
Se habían besado, le había besado. Raoul le había besado y no había entrado en pánico. Aunque minutos después el moreno supo ver la incomodidad y la vergüenza en los ojos contrarios, con caricias en sus mechones rubios y uno de sus brazos rodeando su cuerpo, consiguió que el menor se relajara hasta quedarse dormido.
Y ahí le tiene, entre sus brazos, escuchando su respiración tranquila. Raoul lleva aproximadamente una hora dormido, pero el moreno aún no ha podido hacer lo mismo, su cabeza solo piensa en como debería actuar al día siguiente.
No sabe si ha sido una buena idea, pero no ha podido evitar besarle, no después del día que habían tenido. Ahora que tiene claros sus sentimientos, sabe que Raoul es distinto, único. No es un ligue de una noche y no es un chico con el que quiere pasar un rato.
A Raoul lo quiere todos los días a su lado.
Claramente no quiere que su amigo llegue a pensar que le ve de esa manera, como uno más. Raoul le conoce, sí, pero el moreno también le conoce a él, conoce sus inseguridades y sus miedos, y sabe que pueden ser sus peores enemigos.
No quiere que Raoul piense que ese beso fue producto de la tarde juntos, de haberse tocado con tan poca ropa encima. Porque aunque es verdad que él se había puesto cachondo, demasiado, el beso no fue solo por eso.
Agoney quiere besarle todos los días, al despertar, al dormir, con ropa o sin ella. Quería besarle esa tarde, como quiere besarle ahora, que tiene el cuerpo relajado de Raoul sobre él, con su rostro angelical y una casi imperceptible sonrisa dibujada en sus labios. Desea besarle, tocarle, pero sobre todo, desea amarle.
Quiere amarle libremente, sin miedo a ser rechazado, sin miedo a agobiarle, sin dudas en los ojos contrarios.
Hablarlo, definitivamente esa es la mejor opción. Hablar sobre el beso y dejar claro que le besó porque quería, porque es Raoul, su pollito. Si lo deja pasar como si nada, tal vez su amigo piense que fue un simple beso, cuando en realidad lo fue todo. Y si Agoney tuviera que describir ese beso, jamás usaría la palabra simple.
Solo le basta recordarlo para sentir una corriente por todo su cuerpo, la misma que sintió al juntar sus labios con los de Raoul, y lo más bonito de todo es que está seguro que la sentirá siempre, aunque llegue a besarle todos los días. Porque lo que su pollito le provoca le sobrepasa, le desborda. Le encanta.
Toma su móvil de la mesilla y mira la hora, son cerca de las 3 de la mañana. Lo bloquea y lo deja allí, refuerza el agarre alrededor del rubio y se dispone a dormir, con el aroma de su cabello colándose por su nariz, esperando que mañana sea un gran día.
****
Ha despertado bastante temprano, bueno, bastante temprano para ser domingo. Se ha quedado quieto durante varios minutos sobre el pecho de su amigo, intentando no despertarle.
Raoul está nervioso, un poco asustado y bastante inseguro sobre el beso, sobre ellos, sobre todo. No sabe cómo debería hablar con él, no sabe cómo mirarle cuando despierte, no sabe que decirle.
Le gustaría decir y hacer tantas cosas, que se llena de impotencia al darse cuenta de que no puede, por miedo. Le da miedo tenerle y luego perderle, como perdería todo lo que ya tienen y han tenido siempre.
Levanta su cabeza despacio y le observa embobado. Sus mejillas se sonrojan al mirar su rostro dormido, sus labios, gordos y rosas, tan apetecibles que lucha consigo mismo para no besarle, para no despertarle a besos.

YOU ARE READING
Confundidos - Ragoney (en Edición)
FanficRaoul recuerda cada momento de su vida junto a Agoney, y aunque no fueron su primer beso, ni fueron su primera vez, quizás siempre fueron el primer amor, aunque no supieron verlo.