TRECE. (El despertar.)

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Septiembre 17, 2018, 7:45am, Nueva York.

La imagen detrás de sus ojos se volvía más legible, el frío en su espalda iba desapareciendo y no parecía tener más sensibilidad, hasta que la resequedad dentro de su garganta la despertó. Tenía un sabor acedo en la boca y un dolor tan repentino que no le permitía tomar aire. ¿Qué le pasaba?

Eva... se detuvo cuando de nuevo el dolor lastimó su garganta.

Su visión era borrosa, solo distinguía a varias figuras acercándose a ella rodeando su cama.

Ev... fue un grito que nuevamente se ahogaba en su garganta.

Sintió una caricia en su frente y una voz que le pedía que no se moviera.

Recuéstate todo va a estar bien, no hables. – de nuevo la mano sobre su frente.

Cerró sus ojos y se perdió algunos segundos, quiso vomitar cuando sintió algo de plastico salir de su garganta.

¡EVA! – chilló.

No podía ver nada y eso la estaba asustando, llevó ambas manos a sus ojos, tallándolos para poder deshacerse de aquello borroso que no le permitía ver. Tiras y cables colgaban de sus brazos y pecho, su miedo acrecentó cuando se percató de todo aquello que sucedía.

¡Eva! – volvió a llamar, estaba vez con lágrimas en los ojos. El panorama empezaba a ser más claro.

Sintió el par de brazos arroparla, el aroma familiar y la voz firme de su hermana hablándole.

Las voces seguían en su cabeza, como un ruido encerrado, tan molesto como cuando tu oído se tapa y te encuentras completamente aturdida.

Vale...– escuchaba más cerca. – Valentina, mírame. –

Todo en la habitación se aclaró, Eva estaba en primer plano y varias personas más al fondo.

Puedes hablar, ya no te duele.escuchó decir a su hermana.

Yo qué hago acá...– escuchó su voz diferente. – ¿Qué pasa? – preguntó asustada.

No pasa nada Val, estás de vuelta, todo está bien. – Se notaba que Eva estaba más que feliz de verla despierta.

Mientras tanto, Valentina observó a detalle a su hermana usaba una bata blanca, ya no el uniforme azul. De un momento a otro un hombre de bata blanca también entraba a la habitación.

Val, él es el doctor Jaroh. – el hombre sonrió. – Tiene que revisarte, entre más rápido mejor.

Voy a revisar tus signos vitales, ¿Bien? – Valentina permitió que el doctor revisara como se encontraba. Nariz, oídos, ojos, sus reflejos... – Al parecer todo se encuentra bien, vas a estar bajo observación, en las próximas horas, las heridas en tu cara... – Valentina abrió los ojos de más. – Tranquila, no son graves, podrás deshacerte de esas banditas en un par de días.

¿Qué fue lo que pasó? –

Tuviste un accidente...– fue toda la información que se le dio a nuestra chica. – Te golpeaste la cabeza, pero ahora estás bien. Por eso dormiste un tiempo. – habló con calma el doctor. – En una hora pasaré nuevamente, es una revisión rutinaria, si no yo, la doctora Calahan... todo parece estar a la perfección, por ahora. Si necesitas asearte, puedes hacerlo... ¿Bueno? – Valentina asintió, estando de acuerdo con en el doctor.

ANTOLOGÍAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora