Septiembre 17, 2018, 7:45am, Nueva York.
La imagen detrás de sus ojos se volvía más legible, el frío en su espalda iba desapareciendo y no parecía tener más sensibilidad, hasta que la resequedad dentro de su garganta la despertó. Tenía un sabor acedo en la boca y un dolor tan repentino que no le permitía tomar aire. ¿Qué le pasaba?
– Eva... – se detuvo cuando de nuevo el dolor lastimó su garganta.
Su visión era borrosa, solo distinguía a varias figuras acercándose a ella rodeando su cama.
– Ev...– fue un grito que nuevamente se ahogaba en su garganta.
Sintió una caricia en su frente y una voz que le pedía que no se moviera.
– Recuéstate todo va a estar bien, no hables. – de nuevo la mano sobre su frente.
Cerró sus ojos y se perdió algunos segundos, quiso vomitar cuando sintió algo de plastico salir de su garganta.
– ¡EVA! – chilló.
No podía ver nada y eso la estaba asustando, llevó ambas manos a sus ojos, tallándolos para poder deshacerse de aquello borroso que no le permitía ver. Tiras y cables colgaban de sus brazos y pecho, su miedo acrecentó cuando se percató de todo aquello que sucedía.
– ¡Eva! – volvió a llamar, estaba vez con lágrimas en los ojos. El panorama empezaba a ser más claro.
Sintió el par de brazos arroparla, el aroma familiar y la voz firme de su hermana hablándole.
Las voces seguían en su cabeza, como un ruido encerrado, tan molesto como cuando tu oído se tapa y te encuentras completamente aturdida.
– Vale...– escuchaba más cerca. – Valentina, mírame. –
Todo en la habitación se aclaró, Eva estaba en primer plano y varias personas más al fondo.
– Puedes hablar, ya no te duele. – escuchó decir a su hermana.
– Yo qué hago acá...– escuchó su voz diferente. – ¿Qué pasa? – preguntó asustada.
– No pasa nada Val, estás de vuelta, todo está bien. – Se notaba que Eva estaba más que feliz de verla despierta.
Mientras tanto, Valentina observó a detalle a su hermana usaba una bata blanca, ya no el uniforme azul. De un momento a otro un hombre de bata blanca también entraba a la habitación.
– Val, él es el doctor Jaroh. – el hombre sonrió. – Tiene que revisarte, entre más rápido mejor. –
– Voy a revisar tus signos vitales, ¿Bien? – Valentina permitió que el doctor revisara como se encontraba. Nariz, oídos, ojos, sus reflejos... – Al parecer todo se encuentra bien, vas a estar bajo observación, en las próximas horas, las heridas en tu cara... – Valentina abrió los ojos de más. – Tranquila, no son graves, podrás deshacerte de esas banditas en un par de días. –
– ¿Qué fue lo que pasó? –
– Tuviste un accidente...– fue toda la información que se le dio a nuestra chica. – Te golpeaste la cabeza, pero ahora estás bien. Por eso dormiste un tiempo. – habló con calma el doctor. – En una hora pasaré nuevamente, es una revisión rutinaria, si no yo, la doctora Calahan... todo parece estar a la perfección, por ahora. Si necesitas asearte, puedes hacerlo... ¿Bueno? – Valentina asintió, estando de acuerdo con en el doctor.
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ANTOLOGÍA
Romance|AU JULIANTINA| Juliana es una aspirante a supermodelo con deseos de ser una futura diseñadora, mientras que Valentina trabaja para una editorial con la que soñó trabajar desde siempre. En su viaje yendo ambas por la vida, juntas descubrieron que...
