Capítulo 63 - Ya no estoy triste

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Recuperar energías y vitaminas después la hora intensa de baile a la que Vicky las sometía dos veces a la semana era uno de sus momentos preferidos del día. Reunirse con sus amigas alrededor de una mesa, cervezas y buena conversación siempre había sido una de sus cosas favoritas, y el haber establecido aquella especie de dinámica con Natalia y las demás la sacaba un poco de la rutina y monotonía que suponían sus semanas de intenso trabajo en el museo.

Además, ella tampoco había sido nunca de hacer mucho ejercicio, así que agradecía realmente que aquel momento de socialización fuese precedido de un buen ratito de subidón y energía para su cuerpo. Y otro plus del que se había dado cuenta tras el tiempo que llevaba bailando es que ya se le podía apreciar en el cuerpo. Se notaba las piernas y los brazos más contorneados, el abdomen duro y el culo... bueno, sólo con decir que Natalia estaba contentísima ya se entiende cómo se le había puesto el culo.

Daba un sorbo a su cerveza mientras escuchaba a las demás hablar de cómo Marta casi se desmaya en la clase de aquel día y desconectó de sus voces por un momento. Giró el rostro y se fijó en el perfil de Natalia, sentada a su lado, y en cómo se reía a carcajadas de su amiga, casi ahogándose, la muy pava. Detalló sus ojos y las arruguitas que se le formaban al reír, los dientecitos que enseñaba al abrir la boca, y terminó en el lunar que habitaba bajo sus labios y que tanto le gustaba.

Sonrió sin darse cuenta, pensando en la suerte que había tenido de encontrar a su morena, su chica girasol, y que la quisiese como la quería, a pecho descubierto.

Veintisiete días exactos eran los que llevaban siendo novias oficiales y Natalia no se había cansado de decírselo a todo aquel que podía, siempre con una enorme sonrisa en la boca, y eso a Alba le avergonzaba por lo cómica que le resultaba y, a la vez, le llenaba el pecho de ilusión. Veintisiete días en los que le parecía haber estado desplazándose sobre nubes, yendo de un punto hacia otro, pendiente de su trabajo y sus responsabilidades, pero siempre con la morena que le hacía volar la mente rondando su cabeza. Por eso lo de caminar por las nubes.

Vio de repente unos dedos chasqueando frente a su cara y salió de su atolondramiento, sonriendo y dirigiendo su mirada a los brillantes y oscuros ojos de Natalia que la observaban aún chinitos por la sonrisa.

-Rubia, que estás en Babia - rió Natalia.

-Sí, lo sé - asintió mirándolas a todas - Perdón, me he ido volando por un momento.

-Bueno, pues ya que estás otra vez con los pies en la tierra, a ver qué te parece la idea de la Mari - se adelantó África quien, sentada a su otro lado, le puso una mano sobre el brazo.

-¿Qué idea? - miró Alba a la aludida.

-Tema importante - echó María el cuerpo hacia adelante, con el rostro serio, y juntó sus manos como para darse un punto más de solemnidad - Tenemos que irnos de vacaciones.

-¿Eh? ¿Ahora? ¿En plan... pronto? - frunció Alba el ceño - Estamos en mayo, Mari, yo no puedo ir a ningún lado todavía.

-No me refiero a ahora, tía. Es para ir organizándonos para más adelante y poder irnos juntos los máximos posibles, para que luego no nos pille el toro.

-Sigo sin saber dónde pretendes que nos metamos todos juntos - intervino Natalia.

-Y no sólo eso - apuntó Vicky - Cuadrar las fechas de todo el mundo es demasiado difícil, Mari.

-¡Vaya unas agonías! - se molestó recostándose en la silla con los brazos cruzados.

-A ver, en el cumple de Natalia nos pudimos cuadrar bastantes y salió bien - recordó África intentando echar un cable a María.

GATA NEGRAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora