Sentía como el sol bañaba la piel de su espalda y de sus piernas mientras las gotas de agua fresca resbalaban desde su pelo hasta su cara apoyada en sus brazos. Alba descansaba sobre su toalla de gatitos en el césped junto a la piscina mientras veía cómo algunos de sus amigos jugaban con una pelota dentro del agua. Le habría gustado unirse, pero el dolor de cabeza que aún sentía no le dejaba tener los ojos abiertos por mucho tiempo. Aquella mañana se había vuelto inseparable de sus gafas de sol.
El resto tampoco es que estuviesen muy en condiciones, pero lo llevaban mejor que Alba. Ella, además de la resaca, tenía aun girando en su cabeza todo lo acontecido la noche anterior con Natalia e intentar entenderla le estaba levantando aún más dolor de cabeza. De verdad que había intentado comprender por qué había actuado de aquella forma después de hablar con María, pero no le encontraba explicación. ¿Qué Natalia seguía intrigándole? Un rotundo sí; pero tenía la intuición que aquella curiosidad acabaría por darle algún que otro golpe. Como siempre le había pasado. Y más después de haber estado recordando cómo había terminado bailando con ella tras haber intentado evitarla toda la noche; su mirada, su cercanía... Se había sentido atraída hacia ella como un mosquito hacia la luz y, sin poder evitarlo, acabó cayendo en las garras de la pantera.
-¿Un mojito? –preguntó Miki sentándose junto a ella y haciendo que abriese los ojos con rapidez.
-Uy, no... alcohol no – dijo poniendo cara de asco.
-Anoche no decías lo mismo, Reche – rio Miki bebiendo de su vaso.
-Anoche debería quedar en el olvido, Miki... para siempre - dijo incorporándose en la toalla y llevando su mano a la frente como si la ayudase a estabilizarse.
-¿Tan mal lo pasaste? – Preguntó con sorna – Yo te vi bastante bien, la verdad.
-Uf, no sé cómo me dejáis beber tanto – negó con la cabeza – Estoy que me muero. Ni la piscina ayuda.
-¿Y una cervecita? Es buena para la resaca – ofreció el chico.
-No, con un vasito de agua fresca me vale por ahora.
-¿Te lo traigo?
-No, no te preocupes. Creo que me voy a meter otra vez en la piscina, a ver si se me despeja un poco más la mente.
-¿La mente? ¿A qué le estás dando vueltas en esa cabecita, rubia? – preguntó girándose para mirarla de frente.
-A nada. Simplemente estoy como saturada – intentó esquivarle.
-Sé que me mientes. Has arrugado la nariz – señaló su amigo. Si es que la conocía demasiado bien.
- No te miento...
-Alba... - insistió – Sabes que es mucho mejor fuera que dentro.
-Lo sé. Pero te prometo que no es nada.
-¿No será por la discusión que tuviste anoche con Natalia? – preguntó acertando de pleno. Alba se tensó.
-¿Qué? ¿Cómo sabes tú eso? – cuestionó Alba confundida.
-No lo sabía a ciencia cierta, pero me lo acabas de confirmar – dijo bebiendo después de su mojito – En verdad os vi de lejos bailando y después cómo ella se marchaba y tú la seguías... No sé, supuse que algo no iba bien, pero no quise meterme.
-¡Agg, es que creo realmente que es bipolar! – dijo levantando las manos como para enfatizar sus palabras.
-¿Qué pasó?
-Es que en realidad no lo sé.
-¿Qué? ¿Tan borracha ibas, Reche? – dijo riendo.
-No. Iba algo afectada, pero no lo bastante como para no acordarme de lo que pasó. La cosa es esa, que no pasó nada como para que ella actuase como una estúpida.
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GATA NEGRA
FanfictionNatalia Lacunza siempre ha vivido al margen de cualquier responsabilidad que involucrase a cualquier persona que no fuese ella misma y tampoco da oportunidades a nadie para no tener que cargar con ciertos sentimientos en su vida. No sabe lo que es e...
