Capítulo 28 - A ti

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Acababa de llegar a casa hacía a penas una hora. Se había dado una ducha que le había sentado mejor que bien, dedicándose a cantar cada tema que salía en el aleatorio del Spotify a pleno pulmón. Se reproducía Noches reversibles justo cuando salía del baño envuelta en una toalla, bailando y gritando la letra por el pasillo hasta su cuarto con una sonrisa imbécil en la cara. Se sentía bien, y su estado de ánimo era prueba de ello. Desde que había podido hablar con Natalia sobre lo que le ocurría la semana anterior, notó como su cuerpo y su mente se habían relajado, dándole un respiro. Ella no tenía culpa de la distancia entre las dos, si no que la morena necesitaba ese espacio para arreglar sus problemas sin que le salpicase a ella de algún modo. Cuidándola, como siempre.

Pensó mucho en la conversación que mantuvieron, en lo mal que lo había pasado Natalia durante su infancia y cómo le había afectado en su vida. Comprendía mucho mejor su forma de ser con los demás al saber todo por lo que había tenido que pasar. También comprendió ese miedo a la cercanía con las personas. Tenía unos referentes que no eran los adecuados y ahora estaba luchando por cambiarlos, lo que hacía que la admirase aún más de lo que lo hacía.

Haber podido mirar sus ojos chocolates y brillantes mientras le decía que la había echado tanto de menos como ella aún le provocaba escalofríos por el cuerpo. Se conocían relativamente hace poco tiempo, pero le costaba imaginarse una vida en la que la morena no estuviese a su alrededor. Ademas, ahora que intuía que las cosas iban a mejorar, más ganas de pasar tiempo con ella tenía.

Y tan pletórica estaba mientras se deshacía de la toalla y se ponía el pijama, perdida en sus pensamientos y fantasías, que no escuchó cómo su compañera entraba en su cuarto.

-¿Alba? - preguntó Sabela con el ceño fruncido - ¿Puedes bajar un poquito la música?

-¡Ay, cariño, perdona! - dijo apresurándose hacia el baño para apagar el altavoz - Joder, no me había dado cuenta y he salido del baño sin desconectarlo.

-Ya se me hacía raro a mí- dijo con una leve sonrisa.

-Perdón... es que estoy a por uvas... - le devolvió la sonrisa. Sí, la imbécil.

-¿Qué te pasa? - preguntó curiosa su amiga.

-Nada - se encogió de hombros aún risueña - Estoy bien.

-Sí, te veo bien desde hace días. Pero aun así te pasa algo - insistió Sabela.

-Bueno... es que... - empezó diciendo sin saber muy bien si contarle los últimos acontecimientos a su amiga - Sí que ha pasado algo.

-¿Y no me lo piensas contar? - se cruzó de brazos fingiendo molestia - Me has desconcentrado de mis estudios, es lo menos que puedes hacer.

-Ey, chantaje no - dijo apuntando con el dedo.

-Va, venga, dime qué te tiene tan happy flower.

-Ay, Sabeli... es que el otro día hablé con Natalia.

-¿En serio? - preguntó con tono ilusionado.

-Sí - asintió Alba sentándose en la cama.

-Y por tu sonrisa deduzco que fue bien - la picó su amiga mientras se sentaba a su lado.

-Sí. Bueno, más o menos - dijo mirándose las manos en su regazo - Me explicó por qué se había distanciado de mí y eso. Es algo muy personal que en realidad no tiene que ver mucho conmigo, pero le afectaba.

-Ehh... no lo entiendo.

-Es que no te lo puedo contar, Sab - levantó la vista par mirarla.

-No te estoy pidiendo que me cuentes qué le pasa, sé que si es algo suyo no debes hacerlo. Lo que no entiendo es porqué se alejó.

GATA NEGRAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora