Todo el asunto con Molly estaba comenzando a pesarme. Odiaba mentirle pero cada cosa que decía o hacía me daba más pautas de que era mejor continuar con la mentira. Además ¿Cómo podría decirle la verdad ahora? Era una mentirosa, merecía su enojo.
Cuando la encontré en casa de regreso de dejar a James fue como una bofetada de realidad. No podía vivir en mi perfecta fantasía por mucho tiempo. Supongo que a eso se refería también mi abuela. Todo termina en algún momento, aún más cuando se trata de mentiras. Y mis mentiras estaban en su punto máximo.
—¿Segura que estas bien? —la pregunta de Molly me regresa a la realidad. Asiento con la cabeza— ¿Estamos bien, no?
—Claro —respondo tajante.
—Bien —suspira abatida por mi tono frío pero no dice nada. A eso nos habíamos limitado esta última semana.
No estaba molesta con Molly, no ahora y menos en medio de la planificación de una reunión para ultimar los detalles de nuestro viaje de egreso. Estaba nerviosa porque era la primera vez que estaba en la casa de James, la real y no la pequeña cabaña donde no escondíamos.
En cuanto entramos, una enorme sala nos recibe, una mesa de madera para al menos diez personas y en el fondo unos sofás enterizos de tonos neutros frente a una televisión gigantesca. Todo era sofisticado y sobrio, muy distinto a donde vivía James que daba la sensación de calidez y desorden. Este lugar no olía a James por ningún sitio, tenía una esencia diferente a la de él, no mejor ni peor solo que no era James.
Su mamá nos había saludado con cariño y algo de emoción, por un segundo pude olvidar mi momento patético con ella pero luego estaba el hecho de que ella me veía con ojos de pena como si deseara preguntarme si estaba bien con todo lo que me había sucedido pero no lo hacía. Ella solo se limitó a preguntar cómo estaba mi mamá y que estaba contenta de poder ayudarnos en la organización del viaje. Lo podía imaginar, James no era de los que le permitiera inmiscuirse en su vida. Si algo tenía claro es que le gustaba demasiado mantener cada fragmento de su vida por separado.
Molly me abandona con algo de desgano y sin decir nada. Sabía que no debía presionarme y su comprensión sobre lo que necesitaba solo me hacía sentir más culpable, por mentirle sobre James y por dejarla de lado en su intento de apoyarme con lo que ocurrió.
James estaba en un rincón de la sala con Nolan y otros de los chicos del equipo pero el no hablaba con ninguno. Me asegure de mantenerme apartada de ellos y eso implicaba estarlo de James aunque sabía que en su caso solo era para guardar las apariencias.
No presto atención a nada de lo que decían solo asiento y levanto mi voto positivo a cada cosa que Molly apoyaba. Luego aprovecho el momento para escabullirme de la multitud con la excusa de que faltaban más bocadillos.
Cuando entro en la cocina me encuentro a la madre de James hablando con Tessa y la punzaba en mi corazón crece cuando veo como ella le sonríe en aprobación y orgullo. Tessa me da una mirada rápida pero continúa con su charla como si yo no estuviera allí. Pretendo hacer lo mismo y camino hasta la barra para rellenar los bowl con porquerías.
—Se que no debería inmiscuirme...—la escucho decir y veo de reojo la sonrisa de su madre llena de felicidad— James es tan reservado con su vida.
—Lo es —responde Tessa.
Tengo la sensación de que lo mejor sería irme y no presenciar está conversación pero por otro lado, comienzo a ralentizar mi proceso de rellenado de bowls.
—Aún así siento que tengo que decírtelo —su sonrisa se borra dejando aún el claro cariño que sentía por Tessa en sus ojos cuando acaricia su brazo— Gracias por hacer tan feliz a James.
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Antes que te vayas
RomanceDespués de romper con su novio, su amiga intenta que Julie vuelva a creer en el amor y la arrastra a una cita doble con el chico del que una vez estuvo enamorada. La vida es confusa y mucho más en tu último año de secundaria, o cuando tus amigas ti...
