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25. Idiotas e inmaduros

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A la mañana siguiente amanecí apretujada en la diminuta cama de una plaza y media junto a Barbara abrazándome por detrás y unas veinte llamadas perdidas de mamá. Había olvidado avisarle que me quedaría aquí o el pequeño hecho de que había salido.

No había conseguido sacarle nada en toda la noche, supongo que en verdad temía que se me escapara algo con James.

–Ten –me lanza una remera con la cara de algún artista de banda de rock.

No podía asistir a la escuela con la ropa que vestía ayer, no porque repetir looks fuera algo que realmente me importara sino porque la directora en verdad lo consideraría muy "revelador". No iba a empezar esa batalla hoy. Necesitaba un día de paz, de modo que un jean blanco de Barb que me quedaba algo holgado era una mejor opción.

—¿James no dijo nada? —Barb hace la terrible pregunta. Había intentado no pensar en James desde ayer a la noche cuando lo dejé solo en el medio de la calle luego de gritarle.

—No, cree que me acoste con Connor y eso lo dejo bastante en shock —mentí, era buena mintiendo cuando se trataba de decir una verdad a medias. Aún no entendía porque las personas decían que no sabía mentir, lo hacía, lo hacía cada vez que no deseaba confesar algo.

—Que mierda ¿Arruine todo lo tuyo con él, no? —dice con pena, a la vez que se cepilla los dientes. Íbamos realmente tarde a la escuela hoy, Barb no tenía idea de lo que era colocar una alarma o lo que se llama "puntualidad".

—Para poder arruinar algo, primero debería existir ese algo ¿No lo crees? —esbozo una leve sonrisa para quitarle importancia.

—¿Aún no has hablado con él?

—Dijo que no se acosto con Tessa —me siento en la barra del baño mientras ella se aplica algo de maquillaje en el rostro, algo que era absolutamente innecesario ya que su piel era perfecta.

—Eso lo cambia todo —Barb da un saltito de alegria y me toma de los hombros— ¿Te das cuenta de eso Julie? ¿Por qué no estás feliz?

—Porque no le creo Barb —me recuesto contra la pared sintiendo la misma pesadez de ayer. Quería decirle que también porque me trato como una mierda ayer después de que le pidiera la píldora, pero eso solo la haría sentir culpable por algo que no tenía que ver con ella— Los vi salir de su habitación. Yo lo vi. No importa que él diga que no sucedió, lo vi.

Ya en la escuela, me apresuro a tomar un block de notas de mi casillero porque no tenía si quiera mis libros conmigo.

—¡Ey! —siento unas manos tomarme por detrás de mi cintura y pegar su pecho contra mi espalda.

—Hola Connor —digo sonriéndole y me doy vuelta para recibir su abrazo. Pese a que lo había rechazado por completo Connor seguía actuando dulce conmigo, y dar abrazos era algo que al parecer le gustaba. Y mucho.

—Luces...—Connor observa mi ropa de arriba a abajo—Diferente.

—Es la ropa de Barb, me quede a dormir en su casa —le explico.

—Ok eso tiene más sentido que suponer que eres fan de Metallica —bromea y yo vuelvo a ver mi remera.

—Creí que era de una banda de rock —me rio— Lo siento, soy más de canciones de pop, en el resto simplemente una ignorante.

—Yo igual —ríe y coloca su mano sobre mi hombro para acompañarme al aula y yo no lo impido pero esta vez no por sentirme incomoda como ayer con Nate—Necesito pedirte un favor.

—¿Necesitas el libro de vuelta? —pregunto con preocupación, aún no lo había terminado. Era difícil concentrarme en leer con tanta tarea y con pasar el resto del tiempo sufriendo por alguien que no lo valía.

Antes que te vayasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora