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15. No tan idiota

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Los ensayos ya habían comenzado y casi no tenía tiempo entre practicar con Connor y el grupo de teatro, ir a clases, hacer mi tarea, pelear mi lugar como jefa de la campaña de Molly con Barbara y captar las señales confusas que James me lanzaba. Bueno ese último ítem podría obviarlo pero era el más difícil como la ayer cuando fue otra vez por mi almuerzo sin decir nada y sin esperar que le agradezca, o cuando me rozo el brazo en clase o cuando tironeo un mechón de mi cabello burlándose de que no estaba prestando atención a la clase ¿Cómo podría saberlo? Tendría que estar igual de distraído que yo. No le dije nada.

Hoy era viernes casi no había dormido, los chicos de teatro habían organizado una reunión de iniciación para mi como nuevo miembro. Básicamente consistió en beber y jugar juegos de improvisación en los cuales resulte medianamente buena. De modo que hoy estaba casi dormida y a penas había llegado a tomar mi cafe y tenía que madrugar para repartir las pegatinas con el nombre de Molly como presidenta del consejo a cada estudiante que entrará al instituto. Al menos pude librarme de la decoración que el equipo de Molly había organizado para el pasillo de entrada que ahora vestía globos y afiches de los colores de la institución con el nombre de Molly. Ver el rostro de furia de Charlie era lo único que me daba esperanzas esta mañana. Si no tendría café al menos tendría su rencor y el dulce sabor de la victoria.

No recordaba el motivo por el que comenzamos a odiar a Charlie, creo que en un momento él y Molly eran amigos y luego decidió odiarnos y hacer de ella el foco de todas sus burlas en clase compitiendo por las notas y haciéndola sentir una tonta. Ahora nuestro odio era más una costumbre que un verdadero odio.

—¿Quieres una pegatina? —le digo al chico que entra a la escuela. Barbara estaba del otro lado entregándolas también. Intentábamos captar a la mayoría y pedirles que voten. Era un trabajo monótono y aburrido pero le había prometido a Molly mantener los planes de Barbara de venganza contra Charlie. Por más que me agradara su idea de decir que Charlie sacrifica bebés a Satán en su tiempo libre, no podíamos hacerlo y aunque muchos eran idiotas, dudaba de lo factible de ese plan.

El chico niega y ya iban varios iguales, no había tomado mi café y deseaba meterles las pegatinas a todos por la boca. Finalmente se va e intento atrapar al siguiente pero no sin antes gritarle un "vota por Molly". Me contuve de decirle "o te matare". Mierda necesitaba mi café, el espíritu vengativo de Barbara se me estaba contagiando.

—¿Pegatina?

—Ni en un millón de años —el tono burlón de James me despabila y actúa como un café recién preparado y caliente—¿Molly te obligó a vestirte así también?

Su mirada cae sobre mi y me obliga a mirar mi camiseta, tenía la cara de Molly en ella y su nombre, al menos el escote no llegaba hasta mi cuello y no lucia tan mal.

—Se llama apoyar a tus amigos James —le doy una falsa sonrisa— Lo sabrías si dejarás de mirar hacia tu ombligo. Una pista, no eres el centro del universo.

Él coloca sus manos en sus bolsillos interrumpiendo el paso de los demás estudiantes y haciéndome perder de repartir pegatinas.

—Recuérdame en la casa de quien harán la fiesta si es que tú amiga autoritaria gana —se coloca a un paso de mí mirándome con prepotencia. Sabía que no podía gritarle, necesitaba su casa y Molly me mataría si se enteraba de que lo arruine.

Le sonrío dejándolo ganar esta vez y miro hacia la entrada tratando de captar a otro posible votante.

—¡Connor! —grito su nombre en cuanto lo veo entrar y él enseguida me devuelve la mirada caminando hacia nosotros—¿Quieres una pegatina?

—¿Y qué hay de mi? —James me detiene en cuanto estoy por darle su pegatina a Connor.

—Dijiste que no querías una pegatina —se la entrego a Connor y coloco mis manos en mi cintura. No iba a dejar que me sacara de quicio.

Antes que te vayasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora