—¿Recuerdas cuando hablabas sobre la mirada de lastima que todo el mundo te daba? —asiento— Tenías razón, no sabes que hacer con una mirada de lastima, y tú me miraste así esa noche. No quería eso de ti.
—Me dejaste mucho antes de esa noche James ¿O lo olvidas? Yo te perdone y tú...tú me dejaste diciendo que yo era demasiado buena para ti.
—Y lo eres.
—Entiendo que estabas mal James pero no tenías derecho a lastimarme de ese modo, como no tienes derecho a venir aquí de la nada y después de tanto tiempo y reclamarme algo —lanzo cada palabra llena de dolor— ¿Recuerdas las tres opciones que dijiste que teníamos? Pues una ya la utilizamos, opto por la A ¡Ahora vete!
—Esa era la B —habla como si yo no acabara de echarlo de mi casa— La A ya la hicimos y tampoco funcionó. Mírame, estoy aquí otra vez, desesperado porque me puedas perdonar e intentarlo todo otra vez.
No digo nada. En verdad no podía.
—Julie, necesitamos hablar —lo intenta una vez más— Estoy aquí, estoy listo. Dijiste que estabas lista cuando estuviera listo, y estoy listo Julie.
—Creo que ahora soy yo la que quiere que te vayas —uso el mismo tono frío y doloroso que él había usado conmigo esa noche— Vete.
—Esa noche dijiste que tu amor por mi era incondicional, prometiste quedarte cuando te pedía irte —me recuerda y solo quiero abofetearlo—Me quedare aunque quieras que me vaya. Como tú me dijiste una vez.
—¡Ah no! —lo acuso señalándolo con el dedo pinchándolo sobre su pecho— No uses mis malditas palabras conmigo, no funciona así. No son aplicables a mi.
—Necesitamos hablar Julie —suplica una vez más, su tono más desesperado—No importa lo que decidas luego de eso, si quieres que sea tu amigo lo seré y si...—se detiene, cierra sus ojos con fuerza como si no quisiera admitirlo en voz alta— Seré lo que tú me pidas ¿Por siempre, recuerdas? —toca mi pulsera, él dije de corazón, no me había dado cuenta de que estábamos tan cerca— No te lo has quitado.
—Se veía caro —me justifico subiendo y bajando mis hombros como si no tuviera importancia.
—Lo fue, de hecho— me sonríe como si hubiera obtenido una victoria. Sus hoyuelos se marcan en sus mejillas y los amo y los odio por ablandarme con tanta facilidad. Sus ojos verdes me miran con llamas en ellos, puedo ver el hambre y el deseo tanto como puedo sentir mi cuerpo hormiguear bajo ese pequeño toque y eso me excita tanto como alimenta mi enfado al mismo tiempo.
—¡No me toques! —le arrebato mi mano y me aparto de él buscando una distancia segura. Tenía que dejar de derretirme en su tacto, era como si mi cuerpo no hubiera olvidado cómo responder al suyo. Maldito traidor. Sus ojos me miran fijo y luego bajan a mis labios. Entonces hago lo más cobarde e inmaduro que una persona puede hacer. Corro y me escondo en mi habitación mientras escucho su paso pesado resonar en el suelo pero llego antes y cierro la puerta de mi habitación en sus narices.
—¡Julie! —gruñe al otro lado de la puerta.
—¡No! —protesto cual niña de cinco años— Tienes que irte.
—No me iré a ningún sitio hasta que hablemos —insiste ahora con más calma— ¿En verdad no crees que lo necesitamos?
—Creo que lo que necesito es que el intruso en mi casa se marche y si no lo hace, tal vez llame a la policía y empiece a gritar como una banshee —lo amenazo y él no dice nada.
Apoyo mi oído sobre la madera de la puerta para escuchar su respiración agitada del otro lado. Solo conseguí oír un pequeño murmuro en el que lo único que logré deducir era un "odio tener que hacer esto a través de una maldita puerta" y un par de gruñidos más.
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Antes que te vayas
RomansDespués de romper con su novio, su amiga intenta que Julie vuelva a creer en el amor y la arrastra a una cita doble con el chico del que una vez estuvo enamorada. La vida es confusa y mucho más en tu último año de secundaria, o cuando tus amigas ti...
