Fui a su casa por la tarde, me había regalado las paletas con forma de corazón que algunas chicas le habían obsequiado. Y me burlé diciendo que me alimentaría de las lagrimas de sus admiradoras. No me molestaba que haya recibido esa atención por parte de otras chicas.
A esta hora James debería empezar su entrenamiento y mi siguiente sorpresa debía estar por comenzar. Apago mi teléfono solo porque lo más probable es que comience a llamarme en cuanto ocurra uno u otro de mis regalos y todavía necesitaba preparar el último.
Algo que debería aprender James es que si va a confiarme la llave de su casa o si planea ser tan distraído con su teléfono; habrá consecuencias.
Al cabo de una hora ya tenía todo listo. Me miro una vez más en el espejo y respiro hondo. Bien. Todo saldrá bien. Enciendo mi teléfono y como sospechaba ya tenía cinco llamadas perdidas de James y una entrando en éste preciso momento.
—Hola al chico más sexy del universo —digo en un tono coqueto pero que oculta mi burla— ¿Ya saliste de entrenar?
—¿Si ya salí de entrenar? —dice realmente cabreado— ¿Me lo preguntas de verdad Julie? Dime ya cómo desactivar las malditas alarmas que suenan cada veinte minutos con la canción de Love Me de Justin Bieber.
Alejo un segundo el teléfono de mi oreja y respiro hondo para no estallar en risas. De solo imaginarlo intentar parar su teléfono mientras sonaba y sonaba en los vestuarios hace que me duela la panza.
—Y yo que creí que te iba a gustar —hago un mohín que él no podía ver pero que me deleita— Descargue una app para bloquearte el acceso a la alarma de tu teléfono. Tienes que poner la contraseña.
—Se cómo funciona Julie —gruñe— Lo que necesito es la maldita contraseña para que esto deje de sonar.
Lo escucho teclear su teléfono con furia a la vez que Love Me vuelve a sonar en su teléfono.
—Es la fecha del día que nos dimos nuestro primer beso —digo en tono meloso y espero a que él diga que no lo recuerda solo que no lo hace y aguarda en silencio— ¿Lo recuerdas?
Lanza un bufido al otro lado del teléfono.
—Claro que lo recuerdo —escucho su voz mezclada con el ruido de la calle. Debía tenerme en altavoz— ¿Cómo mierda entraste a mi teléfono?
—Con tu huella —le informo con tranquilidad y miro distraída mis uñas pintadas de rojo sangre— Tienes el sueño muy profundo. No es mi culpa.
—¿Sabes que las personas normales hurgan en los teléfonos para ver conversaciones y esas cosas, y no bromas pesadas como tú? —le grita al teléfono— Todos se burlaron de mi en el entrenamiento, aún más cuando no pude hacerlo parar y tuve que apagarlo.
—No es para tanto —me rio.
—¿Y lo del coro? —me recuerda mi otro regalo— Mandaste a un grupo de primero a cantarme Boom Boom de Vengaboys. Cantaron y bailaron de forma provocadora en pleno entrenamiento con todos allí.
Estallo en risas, había sido demasiado y ya no podía contenerme. Habría querido verlo pero no podía ir a sus partidos, no con Nate allí. Y además tenía que terminar mi última sorpresa.
—¡Julie! —grita mi nombre— No es gracioso. Juro que voy a matarte cuando te vea.
—¿Me castigarás con tu verga? —me muerdo el labio tentándome con la idea— Estoy esperándolo ansiosa.
Suspira resignado mientras maneja.
—No se que haré contigo —dice exhausto.
—Tengo varias ideas —le propongo— Si quieres puedo ir contándotelas mientras conduces.
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Antes que te vayas
RomanceDespués de romper con su novio, su amiga intenta que Julie vuelva a creer en el amor y la arrastra a una cita doble con el chico del que una vez estuvo enamorada. La vida es confusa y mucho más en tu último año de secundaria, o cuando tus amigas ti...
