Capítulo 46

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John aceleró a fondo derrapando las llantas antes de salir disparado. Encontré una línea de árboles y me escondí mientras el otro carro pasó de largo, luego volví a correr, con todas mis fuerzas, lo más rápido que podía.

El rostro de John envuelto en tristeza y miedo pidiéndome correr asaltó mi mente. Tenía que hacerlo, por Kyle, Helena, por nosotros, tenía que valer la pena todo lo que habían sacrificado para salvarme.

Escuché disparos a lo lejos y mi corazón saltó

«¡Dios por favor que no le pase nada a John! »

¡Corre, Alysha, Corre! El subconsciente me grita ensordecedoramente. Empiezo a sentir el agotamiento pero lo único en lo que pienso es en correr, la única orden que ejecuta mi cerebro.

Miro de un lado a otro tratando de encontrar un camino a donde seguir pero lo único que veo es bosque, ramas y maleza, enredaderas que no dejan filtrar la luz. Hacia donde mire todo se ve igual y nada me es familiar, nada que me recuerde a casa.

Seguir corriendo cada vez me es más difícil, los músculos de mis piernas no dan más y siento mis pulmones quemar, mi pecho va estallar por el martillar fuerte y acelerado de mi corazón. Llevo mi mano hasta allí en un acto reflejo mientras la adrenalina corre por mi cuerpo y creo que es lo único que me mantiene corriendo.

Jamás había estado tan asustada y sé que no es por mí... es por lo que pueda pasarle a John al quedarse atrás exponiendo su vida para salvarme.

No quería dejarlo, haría cualquier cosa por él y contradictorio a mis deseos él me ha dicho que corra.

« Está cerca, sigue corriendo»

Mi subconsciente seguía atacándome.

—¡Te tengo! —me asalta la voz grave de un chico y sus brazos me sostienen fuerte contra un árbol manteniéndome oculta. Suelto un grito y forcejeo por liberarme pero él me tapa la boca con su mano.

Y entonces veo sus ojos, sé que he visto esos ojos antes. Mi corazón no desacelera  su ritmo al mirar ese tono de azul en esos ojos que me miran intensamente.

— Cálmate Alysha —me susurra— Soy yo. Tranquila, estarás bien.

Mis ojos se abrieron como platos al recordar quien era él y al parecer el comprendió. Bajo lentamente la mano de mi boca.

— Aún pueden estar cerca, hay que irnos— instó.

— No —sacudí mi cabeza—. John está en peligro, él me trajo hasta acá y me protegió, tenemos que ayudarlo. Por favor...

— ¿Quién? Nosotros venimos por tí, tu padre dijo a donde llegarías, sola. Tenemos que irnos.

— Tyler por favor... —Lo miré suplicándole desde el fondo de mi alma. Sus ojos me observaron tan sólo un momento y luego negó con la cabeza.

— Ok, daré la orden, pero sabes que no puede venir con nosotros.

Solté el aire que estaba conteniendo en mis pulmones, por ahora eso me tranquilizaba. Caminamos unos metros hasta encontrarnos con un muchacho algo mayor que nosotros.

— Mike, Alysha vino acompañada de un forastero, necesito que averigüen lo que ha pasado con él y ayudenlo si está en peligro.

Él asintió y se fue con otros más en la dirección en que veníamos. Tyler y yo seguimos por entre la maleza, comencé a sentir esa sensación que identifique de inmediato y aunque todo parecía un laberinto, tal como lo había descrito John, extrañamente me sentí aliviada.

Después de infinitos minutos y cuando pensé que no sería capaz de dar un paso más salimos a un sendero. Una camioneta estaba parqueada y al instante sus puertas se abrieron, bajando dos hombres de ella. Uno era mi padre, quién corrió a mi encuentro.

— ¡Alysha! —Me envolvió en un abrazo y le correspondí— ¡hija mía! ¿Estás bien? ¡Oh! ¿Qué le pasó a tu labio?.

— No es nada papá, un accidente —Volvió a abrazarme.

— No es seguro permanecer aquí —habló el otro hombre que aún no reconocía— mejor subamos.

Mi padre asintió y dándome otro abrazo me guió hacia la camioneta. Tyler no dejaba de mirarme y eso empezaba a ponerme nerviosa.

— Me alegra mucho que John haya cumplido con su palabra —dijo mi padre después de lo que me pareció media hora de camino.

— ¿A qué te refieres, papá?

Una expresión indescifrable se posó en su rostro.

— A traerte sana y salva, solo eso –sentí que mi padre me ocultaba algo pero no ahondé más en el tema, no delante de extraños.

Pasamos en dos oportunidades por una especie de torre de vigilancia, al llegar a una tercera entramos a una especie de ciudadela.

— Bienvenida de regreso a casa —dijo el hombre que había estado con mi padre.

Bajamos del carro y entramos a una estructura enorme, de solo una planta pero de una altura considerable— éste es el salón del consejo, esperaremos a que lleguen los demás guardianes con noticias, mientras tanto me retiro. Ha sido un gusto verte Alysha, soy Ian, espero que pronto puedas recordarme .

Y sin más se fue.

Escuché a alguien acercándose y volteé instintivamente encontrándome a Tyler de pie a un metro de mí y nuevamente sus ojos se clavaron en los míos haciéndome sentir incomoda, así que decidí alejarme e ir a buscar a mi padre que se encontraba aún fuera del salón hablando con un hombre que minutos después se fue en la camioneta en que nos trajo mi padre. Tyler me detuvo agarrándome por el brazo.

— No tienes que huir de mí, Lys. Sabía que regresarías y me gana la emoción que siento de verte, pero también sé que no me recuerdas, así que solo voy a permanecer cerca para lo que necesites.

— Ahora te recuerdo, recuerdo tus ojos, y sólo eso me basta para torturarme. He tenido pesadillas.

— ¿Pesadillas? Pero...

— ¿Podríamos no hablar ahora? —él se quedó mirándome y dejó salir un suspiro. Al instante llegaron varios carros y reconocí al muchacho al que Tyler le había dado la orden de ayudar a John. Ian, que salió de la nada se acercó al chico diciéndole algo y él asintió.

Vinieron hacia nosotros y la ansiedad se apoderó de mí.

— Mike ¿lo encontraron? —Se me adelantó Tyler a preguntarle.

Él me miró y luego bajó la cabeza unos segundos quedándose en silencio, no me gustaba para nada que la gente hiciera eso. Levantó nuevamente la mirada encontrándose con la mía y respiro hondo pareciera que estuviera tratando de ralentizar este momento.

— Sí, lo encontramos pero no pudimos acercarnos porque los Ór-hunters se llevaron su cuerpo.

— ¿¡Cómo que su cuerpo!? —mi voz se escuchó demandante. Mi pecho dolió, mis manos empezaron a temblar y mis latidos se hicieron más rápidos, mis pulmones parecían no obtener aire suficiente y respiraba con fuerza. Mi poder se estaba manifestando.

— Los Ór-hunters lo asesinaron.

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