Capítulo 64

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No eran sombras.

Cadáveres, muchos cadáveres de los guardianes.

Mi boca se abrió ante la escena en un grito ahogado y las lágrimas picaron en mis ojos, la matanza había comenzado, habiamos llegado tarde. Ashley, que estaba a mi lado resguardó su cara en mi hombro y yo la abracé.

Adam llegó hasta nosotros con su enorme cámara apoyada en su hombro y uno de los carros apuntó reflectores hacia el camino mientras él grababa lo ocurrido, varios de los integrantes de la caravana se sumaron y atestiguaron la escena.

«"¡OH my God!" "¿Qué es esto?" "¡Cielo santo!" "¡¿Que han hecho?!»

Me aparté de mi hermana cubriendo mi boca con mis manos y fui hasta el borde de la carretera, apreté mis ojos para no llorar mientras dejé que se calmaran las náuseas que había sentido. Respiré hondo preparándome mentalmente para lo que viniera a partir de ahora, debía ser fuerte por todos los que habían dado su vida por proteger a los otros.

— Debemos seguir —las manos de John masajeaban mis hombros suavemente fortaleciéndome. Me di vuelta y lo abracé enterrando mi cara en su pecho—. Siento mucho lo que pasó, hubiera preferido que no vieras esto.

Asentí y me solté de él yendo hacia el carro donde ya los demás esperaban, todos seguimos en silencio el resto del camino de subida hasta donde comenzaba la hilera de casas, donde se hallaban nuestros hogares.

Al llegar, todos los carros se detuvieron y la gente bajó, reuniéndose en grupos de a diez personas más o menos. Adam se acercó con cámara en mano grabándolo todo mientras una chica de aparentemente mi edad se subió al capó de uno de los carros y llamó la atención de los demás.

— ¡Saben lo que hay que hacer chicos! Muévanse por todo el lugar, presten ayuda al que la necesite, esta ya no es una simple manifestación, estamos en alerta roja a partir de ahora. Si se encuentran con alguien armado no luchen, solo muestren sus manos desarmadas y digan que son socorristas, tengan mucho cuidado y trabajen en grupos, NADIE-SE-AÍSLE. ¡Ya, ya, ya a hacer nuestro trabajo!.

Miré a Ashley y asintió, también estaba pensando en lo mismo y nos echamos a correr.

Me sentía fuerte, la energía de Frigia recorría mis venas y también emanaba de mí, retroalimentándonos, mientras corría a casa de nuestra madre que se encontraba a pocas cuadras, no quería pasar más tiempo sin saber si estaba bien.

La puerta se encontraba abierta y atravesamos la entrada rápidamente.

— ¡Mamá! ¡Mamá, somos nosotras! ¡Mamá, ya puedes salir!.

Todo estaba en silencio busqué en toda la planta baja mientras Ash buscaba en la de arriba, encontrándonos en la sala.

— ¿Nada? —Pregunté a Ashley y ella negó con la cabeza— Se la llevaron, ellos o Ian pero tuvieron que llevársela.

— Tal vez fue a refugiarse en algún lado —Negué con la cabeza— La puerta está forzada.

— ¿¡Qué es lo que pasa con ustedes dos!?

Ashley y yo giramos al tiempo hacia la entrada, Tyler y John estaban parados mirándonos con el ceño fruncido y los brazos cruzados en el pecho.

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