Había despertado con una extraña sensación en el cuerpo. No como la sensación que produce mi conexión con Tyler.
Esto a lo lejos es negativo: nervios, ansiedad y desconcentración.
Quizá todo se deba a lo que se había resuelto en mi corazón, todo en lo que se ha resumido mi vida: cada persona en cuyas venas circula sangre de Midas el rey es mi responsabilidad.
Dilaté poner en marcha el destino que tengo marcado desde antes de nacer, por egoísta, pero este día estaba decidida a enfrentar mis miedos y prepararme para el futuro cercano.
Para lograr mi objetivo primero debo aclarar las cosas con mi hermana. Yo no era culpable de haber manifestado el don de nuestro ancestro, no podía permitirle que siguiera lastimandome en una guerra absurda, y menos ahora que me siento preparada para darle una respuesta a Tyler.
Porque Tyler esperaba por una respuesta.
Su obsequio era bastante revelador y de gran significado. Por eso había ido al Delfos, esto era tan especial como él, como nosotros, aunque antes no estuve abierta a reconocerlo.
La duda siempre me había detenido, la duda ante lo que es o no es correcto referente a mi rol en esta tierra, si las leyes que nos regían a los habitantes de Frigia eran justas o si los Mayores eran tan sabios como creemos que son.
Mi cumpleaños 18 está a la vuelta de la esquina. Necesitaba convertir el tiempo en mi aliado y eso solo pasaría si aclaraba las cosas con todos.
Estoy tan nerviosa que mis dedos destellaron un par de veces en mi dormitorio. Al pasar frente a mí puerta abierta, Ashley se interesó por el espejo con marco recien convertido, una diadema que iba a usar el día de hoy y la promesa de que muy pronto me marcharía de casa.
- No comprendo tanto misterio ¿Qué hay de asombroso entre tanta maleza? -era al menos la quinta vez que Ashley se quejaba desde que salimos de casa- ¡llevamos caminando como 3 horas y comienzo a aburrirme! - Se detuvo para desatar y atar de nuevo los cordones de sus zapatos deportivos. Desesperada, reanudó la caminata haciendo una mueca con su boca- Sin contar que mis pies empiezan a doler.
¡Por Dioniso! ¿Cómo podía una persona quejarse tanto?
- No exageres. Hemos caminado durante poco menos de 20 minutos.
Resopla y yo intento armarme de paciencia.
- Pues es la caminata más larga que he hecho en toda mi vida. De haberlo sabido me hubiese quedado leyendo un libro.
¡Ouch! Ella no lee libros.
¿Me he equivocado al invitarla? ¿Debí haber pensado en otro lugar?
Me fijo en mi hermana y siento la pesadumbre por su falta de cariño hacia mí, no tenemos nada en común aparte del físico: Ashley camina como si el suelo estuviese en constante movimiento.
¿Cómo es que siendo hermanas podíamos ser tan diferentes?
Tras un par de minutos el alivio hizo aparición.
- Hemos llegado -apunto hacia la línea de árboles a unos metros frente a nosotras y sonrío en su dirección volviendo a concentrarme en el propósito que me ha arrastrado hasta aquí.
Al adentrarnos en el claro me despido de la energía que hace erizar los vellos de mi nuca. Tyler nos daría privacidad y una vez más confirmo que la decisión que he tomado es la correcta. Con él estando muy cerca no tendría el escenario propicio para lo que tengo planeado.
Las flores perfumaban el ambiente y aunque el cielo no tiene el tono azul que tanto me gusta, me siento feliz de compartir esta vista con mi hermana.
- ¿¡Qué-es-este-lugar!? -Hace una mueca divertida con su boca escaneando el claro y luego me mira. Me encojo de hombros sintiéndome satisfecha de haber llegado hasta aquí.
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TOUCH
RomanceTouch es el primer libro de una serie de mi autoría llamada Los hijos del Rey Midas, escrito desde el punto de vista de distintos personajes. Cuenta la historia de una chica favorecida con un fantástico don, guardianes y cazadores a su paso, intriga...
