Había inmortalizado el peor intento de escape en la historia.
Pensé que todos los secuestradores estaban inconscientes, y me equivoqué, logrando sólo una decepción más ante mi esperanzadora salida de este infierno que apenas empezaba a quemarme.
Cerré mis párpados lo más fuerte que pude mientras que mi ejecutor me recostaba de espaldas a la pared.
Si este era el momento en que la muerte había llegado por mi, no quería ver el aspecto que tenía, se me revolvía el estómago con solo recordar la dentadura de el hombre que habían enviado a agredirme.
— Soy yo, abre los ojos —la fría mano liberó mi boca y obedecí al instante su demanda.
— ¿Kyle? ¿Cómo...? —tenía el cerebro embotado y no encontraba ordenar las palabras con coherencia.
¿¡Kyle ayudándome!?
— Están drogados pero no por mucho tiempo —Miraba alrededor como si esperara que alguien nos saltara encima mientras continuaba hablando—. Que bien que no tomaste el agua, o me hubiese tocado cargarte —sonrió como si hubiese recordado un buen chiste y yo entrecerré los ojos— ¿Qué? aunque eres chiquita y delgada abría sido incómodo huir contigo inconsciente.
Comenzó a halarme para hacerme caminar sosteniendo su agarre en mi muñeca, no íbamos en dirección a la entrada/salida de la bodega sino en dirección contraria.
No pude evitar sentir que iba directo a una trampa, que Jonatán Jagger me estaba jugando una broma, que esto era algún tipo de tortura psicológica.
Llegamos a un cuarto con enormes ganchos metálicos, estos pendían en cadenas del techo y de algunos compartimientos; el lugar perfectamente pudo haber sido utilizado alguna vez para refrigeración, al menos yo quería creerlo.
Sabía que Kyle podría estar jugando conmigo, siguiendo órdenes de su padre o tal vez quería acorralarme ¡no sabía que pensar, cualquier cosa era posible viniendo de ellos! Después del engaño de John ya no confiaba en nadie.
Aminoré mi paso y traté de zafarme de su agarre.
— ¿Prefieres quedarte aquí y morir?
No contesté, tal vez era lo que quería, aunque pareciera estúpido, aunque me convirtiese en idiota por no darle sentido a mi vida porque el hombre de el que me enamoré resultó ser un mentiroso, pero tampoco es que tuviera alguna oportunidad de burlarlos por mi cuenta.
» Alysha, confía en mí —Kyle volvió a sonreír como si le divirtiera la expresión de mi rostro y empujó un panel metálico en la pared del fondo, dejando un espacio por donde podíamos pasar. Podía ver que más allá de la salida había una calle.
— Creo que no me ha servido de mucho confiar en las personas —espeté.
— No te anticipes a dictar juicios, cuñada —Kyle pasó al otro lado de la abertura y aún seguía sonriendo ¿Qué era tan gracioso?
— ¿Cuñada? ¿no sabes lo que hizo John? —respondí pasando por la abertura mientras tomaba su mano que vibró suavemente a causa de nuestra energía. Al levantar mi vista me encontré con John de pie frente a mí.
— ¿Qué se supone que hice? —preguntó él.
Palidecí. ¿Qué broma era ésta?
ESTÁS LEYENDO
TOUCH
RomanceTouch es el primer libro de una serie de mi autoría llamada Los hijos del Rey Midas, escrito desde el punto de vista de distintos personajes. Cuenta la historia de una chica favorecida con un fantástico don, guardianes y cazadores a su paso, intriga...
