— ¡AÚN NO PUEDO CREERLO! Nada, ni un cabello me tocó.
Helena se pasea de un lado a otro llevándose las manos a la cabeza con dramatismo.
— ¡ES UN COMPLETO IDIOTA! ¡Nunca en mi vida había hablado tanto con un chico! ¡Nos quedamos dormidos en su sofá sin tener sexo!
Guardo silencio y dejo que saque su frustración.
Podía hacerme una imagen mental de su cara al despertarse y ver que el chico fue quien tuvo control de la cita.
Se deja caer a mi lado en el colchón y suspira cansinamente
— ¿¡Puedes creerlo, Lys!? no cayó ante mi seductor encanto.
Espero con paciencia hasta que deje de decir palabrotas y de estrangular su almohada.
Agarro su peine favorito de encima del tocador. Debo hacer algo por ella o me hará saltar por el balcón.
— A mi me parece buena persona. No va tras un acostón.
— ¿Buena persona? A mí no me interesa lo buena persona, me interesa que esté buenísimo. Yo quería más que sentir esos músculos por sobre la ropa.
— ¿No te abalanzaste sobre él como una tigresa? —puso los ojos en blanco— Date vuelta.
Obedece y comienzo a desenredar su cabello para que se calme.
— Nou, ¡mierd! A duras penas disfruté que nos hiciéramos cucharitas en el sofá —se gira de cara a mí y su rostro es un poema— Tuvimos una cita inocente, puritana ¡Me ha lavado el cerebro!
No puedo contener más las ganas de reir y Helena me fulmina con la mirada.
— No seas dramática, él fue respetuoso, eso quiere decir que en serio le gustas, no quiere sólo pasar el rato contigo y desaparecer —digo con dulzura y le sonrío.
— Ok, ok como sea —agranda los ojos y manotea al aire—. Hablando de pasar el rato... ¿Qué hicieron John y tú a-no-che? — traza círculos con su índice apuntando hacia a mí mientras estira la última palabra, entrecerrando los ojos— ¿Usaste el vestido azul?.
— Sí. Lo planeaste todo, acepta tu culpa —la acuso.
— La tengo. Ahora cuentame todo con detalles a amplia escala.
Su cara se iluminó al momento que eleva sus cejas.
— John me llevó a cenar, hablamos, reímos, me trajo de vuelta... fin.
— Si, si, y yo soy virgen —Manotea en el aire restándole importancia y se levanta de la cama— ¡los detalles nena, los detalles! ¡Dime que el vestido lo hizo confesarte su atracción!
— ¡Ajá! ¡Entonces por eso me dijiste que lo usara!
Helena pone los ojos en blanco y resopla.
— Lys, dime que funcionó.
Me muevo incómoda en mi lugar antes de hablar.
— John estuvo muy extraño todo el tiempo ...no lo había visto así, tanto, que de la nada me besó.
Grita como una loca dando brincos y tengo que hacerme orejeras con las manos.
— ¡Lo sabía! ¡Sólo necesitaba un empujoncito!
Se puso de pronto seria. Lena es bien rara, un momento está eufórica, y al otro, totalmente lo opuesto.
— Lys...es mi deber como amiga de ambos poner las cosas claras, ya que ustedes parecen no encontrar la forma correcta de comunicarse.
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TOUCH
RomanceTouch es el primer libro de una serie de mi autoría llamada Los hijos del Rey Midas, escrito desde el punto de vista de distintos personajes. Cuenta la historia de una chica favorecida con un fantástico don, guardianes y cazadores a su paso, intriga...
