Capítulo 51

5 2 0
                                        

Parecía deja vu, las flores en los pasillos, melodía de piano, todo parecido al sueño que había tenido, lo único diferente es que esta vez Tyler no estaba al pie de la escalera y yo lucía otro vestido.

Seguí caminando del brazo de mi padre y empecé a sentirme mareada,  mi actuación era cada vez mas difícil.

— Hija ¿estás bien? Te has puesto algo pálida.

Si sobre la capa de maquillaje él podría notarlo no me imaginaba cómo estaba realmente.

— Sólo son los nervios George, déjala en paz —. Respondió mi madre que nos seguía de cerca.

En la puerta de salida al jardín estaba Ashley, ella sería mi dama de honor y tenía el ramo listo para entregármelo. Estaba muy hermosa con un vestido azul celeste en satín, con su espalda descubierta.

Al entregarme el ramo se acercó para darme un beso en la mejilla.

— No les des el gusto de verte derrotada, hermana, dibuja una sonrisa en tu cara y levanta el mentón —susurró a mi oído y salió caminando delante de nosotros.

El jardín había sido acondicionado para la boda, había filas de sillas con lazos dorados, Flores blancas colgando de guirnaldas doradas y los ojos de todos los invitados puestos en mí, lo cual me hizo sentir más mareada. Agradecí el brazo de mi padre o iría a parar al suelo.

Caminamos hasta el final del jardín donde Tyler se encontraba esperándome junto a Ian Morgan en la pileta de los rituales.

No reparé mucho en él, mi estomago se retorció y pensé que vomitaría, respiré hondo y traté de controlarme, no sabía sí era el embarazo, los nervios o ambas cosas.

Cada paso que daba me acercaba a Tyler y a la infelicidad de ambos. Mi padre me entregó depositando mi mano en la de él. Esa sensación de mi energía y la suya fluyendo en nuestras manos unidas me hizo subir la mirada y concentrarme en sus ojos azules antes que volteásemos hacía Ian que vestía su túnica roja ceremonial.

Volví a mirar a Tyler y él no apartaba su mirada, tragué forzado mientras le miré detallar mi rostro, deteniéndose en mis labios, causando el acelere de mi ritmo cardíaco. Él era guapísimo y no me gustaba pensar en ello ni en cómo me afectaba su cercanía, era como traicionar mis sentimientos por John.

— Hoy es un gran día para todos los hijos de Midas —comentó Morgan—, el día de proteger el legado. La unión de las líneas de sangre Donovan y Gutsherr garantizan la continuidad del Don de Dioniso. Sin este arreglo el don desaparecería, al igual que Frigia dejaría de existir — Dirigió su mirada hacia mí un instante—. Esperamos que una vez unidos formen un lazo indestructible y procreen la siguiente generación para los próximos portadores del don. Es su responsabilidad.

Morgan desenvolvió una daga de un paño rojo bordado con hilos dorados y se la ofreció a Tyler, quién pidió mi mano nuevamente para asirla y acercar la daga hasta ella, con un suave roce hizo un corte superficial que me valió una mueca por el leve dolor ardiente. Luego acercó la daga a su mano e hizo lo mismo.

Ian Morgan prosiguió.

— Junten las manos, sus heridas se sellarán al mezclar su sangre y en adelante serán uno solo.

Tyler lentamente encajó su mano en la mía y recordé lo que había pasado con la herida de John, esperé a que pasara lo mismo.

TOUCHDonde viven las historias. Descúbrelo ahora