𝐏𝐎𝐖𝐄𝐑 | Esther siempre había odiado a una de sus hijas; ella supo, desde que nació, que sería la persona más poderosa que había conocido nunca. Y por ello, la maldijo, lentamente, hasta que se alejó de su familia, una vez les convirtió a todos...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
────── ๑ ໒৩ ๑ ──────
LA CULPA NO ERA UN sentimiento habitual en Agnetha Mikaelson. Había aprendido, tras siglos de vida, a desecharla como se descarta un vestido pasado de moda: algo inútil, debilitante, un lujo que solo los humanos podían permitirse. Pero, esta vez era diferente. Esta vez, la culpa ya había echado raíces en su pecho.
Ver la aguja atravesar la piel de Stefan y sentir cómo el líquido de la verbena lo debilitaba mientras él la miraba con ojos de traición había sido más doloroso que cualquier estaca. Ella lo sostuvo entre sus brazos, prometiéndole que era por su bien, pero ni siquiera ella se creía esas palabras. Damon la había convencido, sí, y en un momento de debilidad aceptó, pero la imagen de su alma gemela desplomándose seguía repitiéndose en su mente como un castigo constante por haberle lastimado.
Tres días pasó aislada en la mansión Mikaelson. Ignoró las llamadas de Caroline, los mensajes de Damon y las insistentes notificaciones de un mundo que no dejaba de exigirle. Únicamente había hablado con sus hijos por video llamada, pero no más de quince minutos y fue para ponerse al día. Se mantenía en contacto con Elijah, a quien había revelado la ubicación de la casa como un acto de confianza; y con Klaus, que había prometido visitarla pronto... lo que más que un consuelo le pareció una amenaza velada.
Sin embargo, la tarde del jueves, decidió salir. El aire de la mansión se le había vuelto tan pesado como una lápida. Apenas cruzó el umbral de la puerta cuando el teléfono vibró en el bolsillo trasero de sus jeans. Damon, de nuevo. Su tono burlón impregnaba incluso los mensajes de texto.
D de demonio❤️🔥:
Te necesitamos.
Stefan te necesita, no quiere alimentarse.
Contesta mis mensajes, demonio.
Aggie✨: ¿No pillas mis indirectas?
No quiero verte, demonio.
Pero estoy en camino... por Steffie.
El trayecto en coche hasta la pensión Salvatore fue un nudo de pensamientos constantes. Tyler la había estado llamando sin parar, y aunque era el único al que había respondido durante su aislamiento, no podía evitar sentirse culpable también con él. Estaba esforzándose en recuperarla, en pedir su perdón, pero... ¿qué clase de perdón podía darle si su corazón le perteneció, pertenecía y siempre le pertenecerá, pase lo que pase y le pese a quien le pese, a Stefan Salvatore?
Entró a la casa sin llamar. Los brazos cruzados sobre su pecho, el ceño fruncido y una mueca que detonaba tormenta. Damon y Elena la esperaban en el salón, como si fueran verdugos aguardando su turno.