Capítulo 58.

306 18 0
                                        


writetober 6/31.


─┈ꗃ ▓▒ ❪ act two ― chapter thirty-one ❫ ▒▓


¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


────── ๑ ໒৩ ๑ ──────




AUNQUE AGNETHA MIKAELSON ABORRECÍA LOS sesenta, ahí se encontraba. Había acompañado a sus hijos al dichoso baile, aunque también quería asegurarse que su hermano no sufriría ningún daño. Por mucho que quisiera ningunear a la bruja Bennett, sabía que al haber canalizado el poder de las cien brujas muertas, su magia había incrementado. Por ello, mientras aparcaba delante del instituto, mandó un mensaje a Niklaus diciéndole que ella también había intervenido y que había colocado un hechizo protector en el momento que había protegido a Damon, habiendo tomado la oportunidad como el mejor momento para colocarlo en el cuerpo de Alaric Saltzman.

Sin duda alguna, la menor de los mellizos Mikaelson era de lo más ingeniosa y astuta.


― ¡Elena! ―la voz de Alaric se escuchó y tanto ella como Bonnie se giraron―. Tiene a Jeremy, Klaus tiene a Jeremy. ¡Vamos!

Las dos comenzaron a caminar tras el profesor, realmente preocupadas por lo que podría pasarle a Jeremy. Al otro lado del pasillo, por eso, Jane Ailyah Mikaelson había entrado al baño para retocarse el maquillaje, sin saber que más tarde se vería implicada en todo el embrollo. Tanto que su madre había intentado protegerla, ahora se vería afectada.

― ¿A dónde nos llevas? ―preguntó Elena, preocupada, mientras caminaban por los pasillos de la escuela.

―Solo un poco más lejos ―escuchó que murmuraba, haciendo que ambas jóvenes se frenasen en seco.

― ¿Dónde está Jeremy? ―preguntó, de nuevo, esta vez desconfiada, pues había estado actuando raro todo el día.

―Tenía que salir de ese baile. Los sesenta no son mi década. ¿Quién demonios lo eligió? Yo prefiero, personalmente, los veinte. Ya saben, el estilo, las fiestas, el jazz, la compañía...

―Alaric, ¿tomaste verbena? ―preguntó la doppelgänger.

―Está hipnotizado ―murmuró Bonnie.

―No, sigan adivinando ―dijo, acercándose lentamente a ambas―. Les daré una pista; no soy Alaric.

―Klaus ―afirmó Elena, temerosa.

―Sorpresa ―fingió, divertido―. Relájate, Elena. Hoy no estás en mi lista de asesinatos. Solo una morirá hoy y esa es Bonnie.

La morocha se dispuso a atacar, una vez entraron a la cafetería, pero nada parecía dañar a Klaus. ¿Cómo era eso posible? Voló hasta el techo y luego aterrizó en el suelo. Ambas pensaron que se desmayaría o algo peor, pero no le hizo nada. Niklaus Mikaelson solo se reía a carcajadas.

POWER.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora