𝐏𝐎𝐖𝐄𝐑 | Esther siempre había odiado a una de sus hijas; ella supo, desde que nació, que sería la persona más poderosa que había conocido nunca. Y por ello, la maldijo, lentamente, hasta que se alejó de su familia, una vez les convirtió a todos...
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LA NOCHE HABÍA CAÍDO SOBRE Mystic Falls con un manto de fuego y presagio. La luna llena se elevaba, blanca y redonda, coronando el cielo con la misma calma con la que las tragedias solían comenzar. La Pensión Salvatore hervía de voces y movimiento; era un campo de batalla disfrazado de refugio.
Agnetha Mikaelson observaba a todos desde la esquina del salón principal, con los brazos cruzados sobre su pecho, apoyada contra una columna. Su mirada era fría, pero sus pensamientos eran un torbellino. Cada palabra que pronunciaban los demás le sonaba distante, irrelevante, porque en el fondo ya sabía lo que ocurriría. Lo había visto venir desde hacía semanas. Su hermano mellizo no se detendría por nada del mundo. Klaus rompería la maldición esa noche... y nada ni nadie podrían evitarlo. Aunque Elijah siguiera diciendo lo contrario.
A su alrededor, la tensión era palpable. Elijah, impecable como siempre, explicaba con voz pausada el proceso del ritual. Stefan escuchaba con el ceño fruncido, Elena con lágrimas contenidas y Damon Salvatore en silencio, fingiendo indiferencia. Bonnie Bennett, en cambio, estaba rígida, con la mirada fija en el suelo.
—La maldición del sol y la luna es falsa —dijo Elijah, con ese tono de profesor antiguo que imponía respeto—. Es una maldición personal, un sello que nuestra madre impuso sobre Niklaus.... E indirectamente sobre Agnetha.
Todos miraron a la rubia Origina, que levantó apenas una ceja, sin molestarse a fingir sorpresa. Esther Mikaelson seguía siendo igual de retorcida incluso muerta.
—No soy una víctima —interrumpió, de forma cortante—. Pero si Nik rompe la maldición, yo también lo haré. Es el precio de compartir sangre y vientre.
El silencio cayó como una losa. Stefan fue el primero en reaccionar:
—Entonces, ¿qué pasará contigo? ¿Qué te convierte eso en...?
—En algo que ni siquiera la naturaleza comprende —respondió, con una sonrisa irónica—. Un ser sobrenatural de tres naturalezas. Bruja infernal, vampiro y loba. Una trihíbrida. La trihíbrida Original. El equilibrio romperá sus propias reglas cuando Nik reclame lo que le pertenece por naturaleza.
Su voz no tembló pero, por dentro, el miedo la desgarraba. No por ella, sino por sus hijos, por Caroline, por Jeremy. Por todos los que serían arrastrados al caos que Niklaus Mikaelson estaba a punto de liberar.