Capítulo 43.

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Maratón 1/5.



─┈ꗃ ▓▒ ❪ act two ― chapter sixteen. ❫ ▒▓


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CUANDO VOLVIÓ A ABRIR LOS ojos de nuevo, se encontraba sentada junto a Damon en una silla de hospital. ¿Qué había pasado? ¿Cómo demonios había llegado ahí? ¿Qué hacían ahí? La vampira parpadeó un par de veces, pues a pesar de todo, esa luz tan blanquecina del hospital, era molesta.


―Por fin despiertas, bella durmiente ―hizo un intento de broma el Salvatore, a lo que la Original frunció el ceño―. Caroline está en quirófano, tuvieron un accidente.

― ¿Qué? ¿Cómo? ¿Qué le ha pasado a Care, D? ―hablaba rápido, trabándose prácticamente como si fuera tartamuda y sin vocalizar bien.

―A Tyler Lockwood le afectó el invento, Matt Donovan dice que perdió el control ―contestó, levantándose junto a ella―. El alcalde estaba ahí abajo también, murió.


Agnetha negó con la cabeza. ¡Maldición! En sus narices había ocurrido. El alcalde había sido como una figura paterna para ella cuando llegó dos años atrás, abriéndole las puertas de su casa sin pensarlo dos veces. Seguramente, siendo un Lockwood no llegó a desatar la maldición, por eso le afectó el invento, al igual que a Tyler. Sin embargo, aquellos detalles se los quedó para ella, pues no quería escampar a los cuatro vientos la maldición de la licantropía que había en la familia Lockwood desde tiempos inmemorables.

Ambos se acercaron a Liz Forbes, que volvía a la sala de espera.

― ¿Cómo está, sheriff? ¿Cómo está Caroline? ―la voz temblorosa, por primera vez en siglos, de Agnetha Mikaelson no tardó en aparecer.

―No saben si saldrá de esta ―susurró, ahogando un sollozo, la Forbes mayor―. Oh, Damon.

―Estamos aquí, Liz, todo irá bien ―la reconfortó el ojiazul.


La Original necesitaba respirar. Amueblar de nuevo todo en su lugar dentro de su cabeza. Además, tenía la sensación que alguien conocido estaba cerca, pero no conseguía saber de quién se trataba. Si quería salvar a Caroline, lo único que había era una solución. Sangre de vampiro. Conociendo a Liz y sabiendo que conocía el mundo sobrenatural, quizás sería lo que Caroline necesitaba.

Los dos vampiros se miraron y bastó con esa mirada para que la entendiera, Agnetha se encargaría de dársela una vez la dejasen en la habitación, tras la operación.


( . . . )


Habían pasado varias horas desde que despertó en el hospital. Ya le había dado unas gotas de su sangre a Caroline, quien parecía mejorar a un ritmo tan rápido que para los sanitarios era un milagro.

Un milagro llamado sangre de vampiro.

Pero ya no se encontraban ahí. Damon la había arrastrado a su coche, sin decirle nada. Y por ello, porque odiaba que hicieran con ella lo que quisieran sin avisarla, se encontraba con los brazos cruzados sobre su pecho.


― ¿Me dirás a dónde vamos ya? ―espetó, molesta, sin siquiera mirarle.

―Besé a Elena, antes de ir al hospital. Te habías quedado dormida nada más entrar al coche... ―contestó, como si nada, para después seguir―. Le confesé mis sentimientos, le conté todo.

― ¿Qué? ―la cara de estupefacción era todo un poema, pero no podía creerlo. De hecho, sí podía. Era Damon Salvatore, se lo creería todo viniendo de él―. Estás loco, demonio.

―Lo sé ―suspiró el vampiro, aparcando delante de la casa de los Gilbert―. Stefan me llamó, dijo que viniéramos.

―Te recuerdo que no formo parte de un grupo de rescate ni de matanza ni nada parecido ―le recordó, apuntándole con el dedo, antes de entrar a la casa.


Primero pasó el varón, después le siguió ella. Seguía sin entender la razón por la que se encontraba ahí, cuando no quería saber nada de la chica Gilbert. Aborrecía su presencia, la odiaba con todas sus fuerzas. Mucho menos podía estar cerca de Stefan, no en el mismo lugar. No después de rechazar lo ocurrido entre ellos las últimas semanas que pasaron juntos. Además, podía saber lo que pasaría a continuación.

―Tenemos un problema ―dijo Stefan, una vez ambos se acercaron a la cocina―. Katherine ha vuelto.

Los ojos de la Original casi salen de sus órbitas. ¿Su mejor amiga estaba en Mystic Falls? ¡Eso era maravilloso! Por fin alguien decente en aquel pueblo de mala muerte, por fin alguien con quien tener una buena alianza y pasarlo bien.

Sintió la mirada de Damon en su nuca, a lo que sonrió como si fuese un diablo. Esa sonrisa macabra y diabólica que el mayor de los hermanos Salvatore conocía tan bien.


―Ah, no. Conozco esa sonrisa, Nikolina ―la apuntó con el dedo, acercándose a ella, pero la fémina se desplazó rápidamente.

―Oh, sí. Querido Damiano, sabes que sí ―sonrió más, dando más miedo a la propia Elena.

―Se hizo pasar por Elena, tiene acceso a la casa ahora ―explicó Stefan―. Y apuñaló a John.

Agnetha se movió a velocidad vampírica hasta la puerta, dejándola abierta. Tenía intención de irse, pero no podía hacerlo sin soltar uno de sus comentarios tan característicos.

― ¡Esta sí es mi mejor amiga! ―exclamó, feliz, para después abandonar el hogar de la familia Gilbert (o lo que quedaba de ella).


Llegó a su hogar sonriendo, aunque no esperaba que, a unos metros de la barrera mágica, se encontraría con aquella chica a la que consideraba su hermana.





* *

n/a. empezamos con la segunda temporada de la serie!!!! no sé si lo dije pero en este fic, entraremos al tercer acto una vez pase toda la trama de Silas, porque tengo una idea en mente que puede tener mucho sentido con la magia infernal de Agnetha. Entonces, todo lo que suceda en TVD a partir de ahí, no será canon en mi fic. Por lo que todo el tema de los viajeros y doppelgaänger de Stefan no exisitirá (o no así, al menos).

btw, volviendo al capítulo. ¡Katherine apareció! Ya tendremos la alianza Kate-Nina, una muy buena y fuerte alianza, así como amistad también. Son prácticamente hermanas, pese a que Katherine sea perseguida por Klaus JAJAJAJAJAJA



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