Tres meses y abrazos

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Ayden no quería volver a la consulta con la doctora, Arya tenía ya los siete meses de embarazo. La gente en su casa no dejaba de entrar y salir y sentía que habitaciones le hacían falta. Lo había hablado con Daniel y era algo que quería hacer.

—Está la casa de tus abuelos —sugiere su abogado—. Aún no se vende y creo podríamos adaptarla para que se muden ahí.

—Vale, me parece perfecto. Habla con la agente de bienes raíces y ponte de acuerdo con ella —pide Ayden mientras bebe de su copa—. Otra cosa, tengo que hablarte de algo importante.

—Dime, soy todo oídos —dice Daniel.

—Es sobre Arya —comenta el millonario sobándose la sien—. Su padre sigue sin aparecer.

—¿Lo mandaste buscar? Supuse que ella puso una denuncia.

—¿Lo hizo? —pregunta Ayden sorprendido.

—Sí, tú estabas en España y le aconsejé que lo hiciera. Pero bueno, si no aparece mejor, ¿no crees? —enfatiza Daniel.

Ayden vuelve a tomar de la copa y lo mira con seriedad.

—La madre de Arya no le queda mucho tiempo, está muy enferma —declara Ayden—. Jeff no podrá venir, está en la cárcel, pero Arya no sabe de eso... piensa que sigue desaparecido como siempre.

—Pensé que ya le habías dicho —apunta el abogado y toma de su copa—. Lo mejor es que no te inmiscuyas más de lo necesario. Si no... terminarás casado tal como tu padre dice y un divorcio, siendo ella la madre y tu millonario, no es nada bueno para ti.

—Lo siguiente que te quiero decir y que no te va a gustar es que quiero que Arya se quede por tres meses más... —explica Ayden viendo la cara de estupefacción de su amigo—. Dios, quita esa cara, no te estoy diciendo que va a morir, solo que quiero que se quede tres meses más y destete a mi hijo. Que pase el puerperio bajo mis cuidados y alimente al niño, leí que es importante la leche materna los primeros meses.

—¿Sí, y qué más? ¿Quieres que duerma junto a ti en la cama y su hijo en medio?, o ¿qué de una vez te haga el contrato para el hijo qué sigue? —inquiere refiriéndole—. Estás loco Ayden. Ella es solo la madre sustituta, solo eso. Te estás involucrando más de lo necesario.

—¿Desde cuándo te tengo que rendir cuentas de lo que debo hacer o no? —pregunta con sarcasmo—. Aprecio tu consejo, pero es algo que he decidido. Dije que es algo que te diría, no algo que te consultaría.

—Vale, haz lo que quieras, pero luego no vengas a quejarte de que ella ha creado un lazo con tu hijo —difiere Daniel con molestia.

Ayden toma de nuevo de su copa terminándosela por completo. Se levanta enojado, saca un par de billetes y los arroja en la mesa.

—Espero la llamada de la agente de bienes raíces mañana a las nueve —anuncia y sin mirar a su amigo se aleja.

—¡Como diga jefe! —exclama Daniel y se termina su copa para luego pedir una ronda más.

Ayden se va a otro bar y bebé mientras medita en todo lo que debe hacer.

Una mujer rubia de aspecto joven, pecho prominente se acerca seductoramente a él.

—Hola, guapo —saluda ella coquetamente.

—Hola... —dice arrastrando las palabras.

—¿Por qué tan solo? ¿Esperas a alguien? —inquiere ella sentándose en el banquillo al lado de él.

Ayden no responde y bebe una vez más de la copa.

—No espero a nadie —aclara mirándola con desdén.

El enigma del millonarioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora