¿Rojo o negro?

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Si algo tenía Arya Harley, es que era descuidada en cuanto a su seguridad se refiere

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Si algo tenía Arya Harley, es que era descuidada en cuanto a su seguridad se refiere. Al crecer entre los barrios bajos de las mafias en Boston, poco le importaba lo que le pudiera pasar. Era desconfiada de quien parecía maleante, pero no de criminales vestidos de traje.

—¿Cuánto apuestas que en dos días ya estará escapando de nosotros? —pregunta Henry a Tim, mientras están en el cuarto de seguridad revisando las cámaras de seguridad, mientras sus compañeros eran relevados del cargo.

—No creo que sea tan imprudente en ese aspecto ahora que está pasando esto con el señor Emory —difiere Tim—. Digo que en una semana se cansará de estar encerrada y quizás escape, pero no antes. Además, ella estará sola en casa y ocasionalmente con la tutora, no tiene con quién dejar al niño, así que no creo que llegue a marcharse.

La resolución de Tim es esperanzadora, espera que realmente Arya se comporte prudentemente y no actúe por su cuenta sin considerar a ninguno de ellos para las salidas que deban hacerse.

Lo que ninguno sabe es que Ayden Emory estará viviendo debajo de la casa y no se irá a Suiza como se ha proyectado.

Aun así, el contacto de John en la fiscalía ha informado que están intentando usar al millonario como chivo expiatorio. Estos se reúnen en el refugio debajo de la mansión y debaten que es lo que harán.

—Te digo, John, estoy seguro de que ya sabes quién, está involucrado —repite Ayden de nuevo acerca de su hermano—. ¿Compraste el dron? —pregunta a John.

—Sí, he dejado todo en la maleta, todo está listo para que instalemos las cámaras —dice este a su jefe.

—Bien, mañana mientras esté en su trabajo irás a hacer eso. Lo que creo debemos hacer es tener cuidado, no podemos por nada del mundo dejar que él sospeche algo —dice resolutivamente decidido.

John sostiene la cama plegable y le ayuda a Ayden a ponerla en su sitio. Ambos terminan de armar la siguiente y el resto de cosas que el guardaespaldas ha comprado.

—Saldremos en la madrugada —dice John—. Por ahora, hay que preparar todo para mañana.

Ambos hombres se pusieron a ello mientras Arya estaba con su hijo contándole un cuento. Una vez que se quedó dormido llamó a Robín.

—Hola, ¿vendrás? —pregunta a su amigo.

—No, volveré al hospital a cuidar al niño —dice descansando un poco—. Solo vine a ducharme, comer y dormir. Quiero estar contigo en la reunión con el abogado. ¿Revisaste las propiedades? Te mandé captura de una que puede servir para lo que tienes en mente.

—Sí, eso iba a hacer —dice ella poniendo el móvil en altavoz—. ¿No tienes miedo?

Robín se ríe un poco por la pregunta, sabe que ella siempre va a la segura.

—Un poco, pero es más como nervios... hoy discutí con Alana.

—¿Quién es Alana? —pregunta confundida, se da cuenta de que le cambio la conversación.

El enigma del millonarioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora