EXTRA ♡

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Pov: Sara

Veo la hora por quita vez en un minuto, acomodo mi cabello y no puedo evitar estar muy nerviosa, Regina Morgan y su esposo salieron de viaje, lo que significa que Reece puede dejarme ver a mi hijo.

Hemos estado haciendo esto por algunos meses, Chris está hermoso y cada día crece más, apenas cumplió 9 añitos pero es la copia exacta de su padre.

Muero de nervios, a pesar de verlo ya algunas veces aun me pongo nerviosa a sus reacciones. Veo llegar a mi hijo con su tío y es de las imágenes más bonitas en mi mente, ambos se empujan y se ríen, Christopher suelta algunos puños en los brazos de su tío y este lo llena de besos.

Cuando estamos frente a frente me agacho a mi hijo.

— Hola mi niño, ¿cómo estas mi amor?

Se muestra un poco indeciso al separarse de su tío pero termina haciéndolo y murmurando un "bien"

— Traigo muchos regalos para ti cariño, ¿quieres abrirlos?

— No.

A veces es muy difícil pero intento no desanimarme. Me levanto y Reece me da una sonrisa cálida.

— Sara que gusto verte, ¿cómo has estado preciosa?

— Bien, gracias por traerlo— estoy por besar su mejilla pero Chris se "tropieza" y empuja a su tío e inevitablemente sus labios y los míos se unen.

Reece me sostiene de la cintura y vergüenza se apodera de mí.

— Lo siento de verdad, y-yo quería besar tu mejilla.

— Descuida fue un accidente, tranquila— pone un mechón de cabello atrás de mi oreja— ¿Ya comiste? Porque mi muñequito y yo no, además le prometí una hamburguesa.

Hay una pequeña sonrisa en mi hijo, creí que estaría molesto pero no parece. Al ver que lo veo quita esa pequeña curva de su boquita y vuelve a la expresión seria.

— Vayamos— tomo mi bolso y los regalos de Chris, intento tomar su mano pero es más rápido y se aparta tomando la mano de su tío.

El me da una sonrisa de disculpas pero niego entendiéndolo.

— Déjame ayudarte— el con su mano libre toma las bolsas— Que las lleven a la camioneta ¿te parece?

— Si, por favor — hace años que conozco a Reece y no puedo evitar ponerme nerviosa ante su voz o su cercanía.

Mientras habla con su hombre de seguridad yo acaricio la cara de mi hijo, como últimamente acepta mi tacto pero no habla y tampoco quita esa fría expresión.

— Ahora sí, vayamos a comer— subimos a la segunda planta del centro comercial.

Entramos a un establecimiento de McDonald's, y el caballeroso tío de mi hijo se ofrece a ir por la comida.

Chris no deja de observarme poniéndome nerviosa, esos ojos grises iguales a todos los Morgan me hacen suspirar. El momento que pasamos en silencio es un poco incómodo

— ¿Te gustan las hamburguesas mi cielo? — intento buscar algún tipo de conversación.

Su tío vuelve y se sienta aun lado de él.

— ¿Crees que estaríamos aquí si no lo hicieran? — dice como si fuera lo más lógico y me doy un golpe mental.

— Christopher, no seas grosero con tu mamá— lo reprende su tío y este bufa pegándose a su costado.

— No está bien, es cierto solo... no sé qué preguntar, hay tanto de ti que quisiera escuchar mi amor, ¿tu color favorito? ¿tu comida favorita? ¿qué te gusta hacer? ¿Como vas en la escuela? — las lágrimas me traicionan— Solo quiero conocerte mi niño.

Siempre fuiste túDonde viven las historias. Descúbrelo ahora