CAPITULO 96

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Pov: Christopher

El día de Atenea al fin llego. Emiliano ha sido difícil de controlar, su inquietud es cosa que ella no puede lidiar hoy.

— Deja de moverte— lo regaño por milésima vez pero me gruñe.

Termino de ponerle los zapatos, a su madre le pareció buena idea vestirnos igual.

— Quita eto— jala el moño del traje.

— No, deja eso así y ven a sentarte que tengo que arreglarte ese cabello.

Reniega y no me queda más que tomarlo a la fuerza, su cabello está demasiado largo qué en poco tiempo ya se podrá hacerle una coleta.

— Mañana no me importa aunque llores te cortare ese cabello— me ignora y se concentra en el accesorios de su mamá.

— Quielo titi.

— Ahorita te daré un biberón.

— No ese no— cepillo su cabello e intento hacer que deje la cabeza quieta.

— Hoy no quiero berrinches, al lugar que iremos te tienes que comportar, te quedarás quieto a mi lado— niega y se levanta del sofá.

— ¡Papi yo quielo il a jugal con By! — lo vuelvo a sentar y niego.

— Este es un día importante para tu madre— le recuerdo porque sé que entiende— Después de esto y cuando tenga un día libre haremos algo los tres.

Su cara se queda procesando lo que digo y llena sus cachetes de aire y al final termina asistiendo. Termino con el cabello y al fin ambos quedamos listo.

Lo pongo frente al gran espejo de nuestro vestido, para que se vea. Tiene cara sería pero aprecia cada detalle de el mismo.

— Te ves bien, casi igual de perfecto que tu padre.

se ríe como si realmente me entendiera cosa que me hace hacer lo mismo. Me pide los brazos y lo tomo.

— Vayamos a esperar a tu mamá.

En la sala de la casa nos encontramos con Leonardo, Recce y Alex. Me molesta un poco el que estemos casi uniformados. Lo único que nos distingue es que ellos usan camisa blanca y nosotros vamos todo de negro.

— Que hermoso está el bebé de mi princesa— Leonardo es el primero en notarnos.

Emiliano se remueve para que lo baje y al hacerlo corre directamente a ellos. Todos empiezan con sus cursilerías hacia mi hijo, si Emiliano es un niño mimado estando con ellos se pone peor.

— ¿Polemos llevalos? — señala el sofá lleno de juguetes y los tres malditos asienten.

— No— les borro la estúpida sonrisa— Solo llevaras uno.

Emiliano voltea a ver a sus abuelos, y ellos a mí.

— Si se entretiene con los juguetes estará quieto— niego y antes de que podamos entrar en una discusión el sonido de los tacones se comienza a escuchar.

Yo y los otros cuatro pares de ojos vemos dirigimos la atención hacia las tres mujeres que bajan las escaleras, el aire se atasca en mis pulmones, tanto que tardó en reaccionar y es hasta que tengo a Atenea frente a mí que puedo salir de mi trance.

— Que belleza de damas hay en esta familia— Reece y Alex empieza con los halagos.

Leonardo saca su móvil y le toma fotos a su nieta. Emiliano grita por su mamá y se emociona con su vestido.

— ¡Me encata mami, te milas muy hemosa! — Atenea se ríe y lo toma sin dificultad.

— Tu también te ves muy hermoso bebé, todos se ven muy guapos— comienza a acercarse a mí.

Siempre fuiste túDonde viven las historias. Descúbrelo ahora