CAPITULO 73 parte 2

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Pov: Christopher

Emiliano, Zeus y yo estamos acostados viendo caricaturas, no todas están del todo aburridas. Hemos pasado todo el día aquí, también hemos comido y espero que Atenea quiera que subamos la cena y se quite la idea de invitar a esos.

Esta de lado recargado en mí, yo tengo mi cabeza recargada en el cabezal y por ratos lo hago reír besando su cabeza y haciendo un tonto sonido. Ha estado muy tranquilo desde que su madre se quedó haciendo la cena.

En la habitación solo se escuchan algunos murmuro de él hablando a través del chupete, el sonido de la televisión, hasta que una notificación de mi celular llega.

Lo tomo sin mover a mi hijo y es del banco, pidiendo la autorización para aceptar un cobro. Abro el mensaje y es el cargo de un banquete navideño, de una de las mejores pastelerías de la ciudad y un personal de limpieza.

Acepto todo y me causa gracia que por lo menos lo haya intentado, me gusta aún más que ocupe mi dinero como suyo. Solo que me sorprende un poco pues nunca lo hace.

Emiliano se comienza a quejar de que no ponga atención así que dejo el celular. No soporto a otros niños que no sea el mío, me gusta tenerlo cerca, sus pequeñas manos juegan con la esclava de oro blanco que tengo en mi muñeca, las miniaturas de sus manos se miden con la mía y realmente es un bebé pues mi mano es gigante a comparación de la suya.

Las horas pasan, Atenea entra con una enorme rebanada de pastel, fresas y un gran vaso de algo.

— ¿Qué tal la cena? — inquiero y se hace la loca.

— Increíble ya está todo listo.

Deja todo en la mesita de noche y nos toma una foto haciéndonos sonreír. Emiliano se levanta y se acerca a ella.

— Mami quielo titi.

— Deja me cambio de ropa bebé— en lo que se va al vestidor Emiliano y yo comenzamos a devorar las fresas y el pastel.

— Ya, ya mami se modestala.

— Pero si tú te comiste casi todo.

— Pelo ya— susurra y me tapa la boca con su mano.

Atenea sale con una bata de baño y se acerca a nosotros, cuando repara las sobras del pastel solo frunce sus labios, creo que se molestara pero solo besa a Emiliano y lo acomoda en sus brazos.

— ¿Te gusto el pastel? — pregunta.

— Papá se do comió odito yo le lije que do pelo no me hito cato.

— Mentiroso.

— Tu eles un mentiloso.

— Ambos lo son, pero son hombres y está en su naturaleza— Atenea se ríe y lo llena de besos.

— ¿Por qué a mí no me das besos así? — le reclamo.

— Porque no.

— Oye yo también quiero.

— No te portas bien.

— Atenea— la llamo con advertencia.

— Christopher— repite en el mismo tono.

— Emidiado— nuestro hijo se autonombra.

Ella se ríe, son las casi cuatro de la tarde y Emiliano comienza a bostezar porque nos hemos pasado la hora de su siesta.

— Vamos a tu cuarto para que duermas un ratito, en lo que tu prima llega.

— Titi— comienza a pedir y yo me emociono pues ya sé lo que viene una vez que se duerma.

Siempre fuiste túDonde viven las historias. Descúbrelo ahora