Pov: Christopher
— ¡Mami! — Emiliano grita apenas entramos— ¡Mamii!
— Deja de gritar quizás esta dormida— anoche se quejaba de mucho dolor de cabeza.
— ¿Puelo vel la tele? — se quita los zapatos antes de subirse al sofá con Zeus.
— Voy a subir a ver a tu madre, quédate ahí— le enciendo la pantalla y le pongo el programa que pide.
— Si papi.
Me quito el saco, lo dejo en el sofá, y subo. La casa se encuentra en un ambiente tranquilo, el ruido de la televisión es muy lejano y deja de escucharse cuando entro a la habitación.
Atenea no está acostada y la cama está hecha.
— Nena— el sonido de la ducha es lo que responde donde esta.
Camino hacia allá y sin querer pateó las cosas que están tiradas en el suelo, en un intento de estar escondidas bajo la cama, la acomodo y no puedo evitar ver su contenido.
Su hermano avisó que enviaría cosas, y sí que son bastantes. Hay muchas fotos de Atenea de niña, tomo una y la guardo mi billetera, al ver que no tienen más cosas interesantes intento devolverla a su sitio pero se caen unas polaroids.
Cuando las tomo para echarlas de vuelta, mi cuerpo se tensa al instante al ver que son fotos de ella desnuda, pero no son algo normal, estas fotos yo las he visto antes.
No solo vienen de su infancia, también traen recuerdos de ese bastardo. Dejo todo sobre la cama y me apresuro al baño y me encuentro con lo que me imaginaba.
Ella en un mar de lágrimas duchándose, se frota fuertemente el cuerpo con la esponja. Sin importar si me mojo entro y detengo sus manos.
— Basta, ¿Qué haces? Te vas a lastimar— la piel la tiene enrojecida de la fuerza que ejercía.
— ¡Salte! — cierro la ducha y le quito la esponja— ¡Sal no quiero que me veas así!
Aunque me pide salir y me pega en el pecho, termina por abrazarme. Con ella pegada a mi abro la ducha para quitarle los restos de espuma, llora desconsolada en mi brazos; cuando ya no hay rastros de jabón le pongo su bata y la saco de ahí.
Me recuesto en la cama con ella sobre mí, la situación con el italiano se vuelve estresante, quisiera solo pedirle que lo olvide y ya, pero sé que no funcionará. No hasta que ella se dé cuenta que no es más una amenaza, que nunca más volverá hacer daño.
— Chris yo...
—Shh...—la sostuve de las mejillas— No digas nada.
— Voy a salir un rato— murmuro cuando el llanto ha parado— Les compre la cena, Emiliano esta abajo.
— ¿A dónde vas?
Le doy un beso en su cabeza, me levanto y la recuesto en la cama.
— Voy a bañar a Emiliano, te subirán la comida y cenan aquí en la cama.
Se queda en silencio así que prosigo.
— ¿A dónde vas?
— No me esperes despierta.
Es lo último que le digo antes de marcharme.
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Cuando salí de la casa lo único que podía pensar es que lo quería matar. Quería quedarme con ella, tranquilizarla más y asegurarle que todo estará bien, pero es mejor actuar y demostrárselo.
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Siempre fuiste tú
General FictionAtenea Guzmán de la Torre: Una mujer perfecta no solo físicamente, con tan solo 25 años de edad es una empresaria multimillonaria exitosa, también es una de las mejores comandantes que la FEMF ha tenido. Christopher Morgan Harts: Un hijo de puta (có...
