Pov: Atenea
Bajo cuidadosamente las escaleras con Emiliano y nos dirigimos al comedor, por un momento pensé que la plática de anoche quedaría ahí, pero no. Hoy me despertó porque no dejaba de hablarle a la supuesta bebé.
No quiero que se emocione, ni que se aferre a algo que no puedo controlar yo.
— Ya dejemos dormir al bebé un ratito— lo cargo para lavarle las manos.
Se queja de que lo interrumpa, me lo llevo a sentar y encontramos a mi abuelito, pero para mi gran desgracia no está solo, la detestable madre de Gema se encuentra conversando con él.
Cuando me ve entrar se calla y mi abuelo me da su atención al instante.
— Mi vida, buenos días que hermosa te ves hoy— dudo en entrar o mejor pedir el desayuno a mi cuarto pero el parece ver lo que pienso y me advierte con la que no.
— Buenos días.
La mujer no responde, Emi la reconoce y se comienza a remover pidiendo que lo baje.
— Déjalo, ven campeón— lo llama y aunque se va con él, no deja de ver a la mujer enojado.
— Iré a ver cómo va el desayuno, permiso señor— Marie se disculpa con él y se va.
Tomo asiento a su lado y me sirvo un poco de jugo. No me dice nada, solo comienza a hablar con mi hijo y le paso un babero para que se lo ponga.
— ¿Que tal dormiste?
— Mien, dolmi con mis papis— sonríe y comienza a contarle muchas cosas.
Yo lucho por no dormirme, porque aunque es un día emocionante tengo mucho sueño.
— Que temprano despiertas— me hace la observación y es que es cierto son apenas las seis y media de la mañana.
— No quiso seguir durmiendo— ve a Emi qué hace el intento por tomar según el discretamente una fresa de su plato, le facilita la tarea y se la da.
— Gacias.
— De nada, ¿Quieres otra? — el niño asiente pero niego.
— Ya ahorita viene tu comida— me ignora y se la da, las señoritas de servicio y Marie no tardan en poner todos los platos con el desayuno.
— ¿Que hace ella aquí? — pregunto cuando nos volvemos a quedar solos.
— Vino de visita con su hija, y también quería ver a Christopher— no respondo pero sabe lo mucho que me desagrada— No hagas una tormenta por esto.
Regina, Alex, Sara y mi hermano entran, prefiero no darle más vueltas al asunto. Comenzamos una conversación sobre el tema de la campaña de Christopher, Alex sugiere múltiples ideas y debatimos. Después es obvio que cambian el tema enfocándose en el centro de atención de la familia, quien es el más alegre de tenernos a todos comiendo de su diminuta mano.
— ¿Cuándo lo meterán a la escuela? — Regina evalúa a su nieto— Ya está en edad.
— Lo está, eso te iba a comentar— le sigue mi abuelo— Aquí en Londres hay múltiples colegios, me tomé el tiempo de buscar el mejor y...
— El no irá a colegio— Alex se mete— El irá a la academia, como su padre, como yo, y como su abuelo lo hicimos.
— Si me lo permiten, yo creo que es mejor que vaya a un colegio, suelen ser más dedicados y delicados con los niños, justo lo que necesita mi nieto— ahora es Sara quien toma la palabra.
— No, el no necesita nada de eso— vuelve Regina— Lo que el necesita es empezar a forjar carácter, para delicadezas y cariños esta su casa. Rusia es la mejor opción, su padre a los cuatro años ya era cadete.
ESTÁS LEYENDO
Siempre fuiste tú
General FictionAtenea Guzmán de la Torre: Una mujer perfecta no solo físicamente, con tan solo 25 años de edad es una empresaria multimillonaria exitosa, también es una de las mejores comandantes que la FEMF ha tenido. Christopher Morgan Harts: Un hijo de puta (có...
