CAPITULO 97 pt2

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Pov: Atenea

Bajo cuidadosamente las escaleras con Emiliano y nos dirigimos al comedor, por un momento pensé que la plática de anoche quedaría ahí, pero no. Hoy me despertó porque no dejaba de hablarle a la supuesta bebé.

No quiero que se emocione, ni que se aferre a algo que no puedo controlar yo.

— Ya dejemos dormir al bebé un ratito— lo cargo para lavarle las manos.

Se queja de que lo interrumpa, me lo llevo a sentar y encontramos a mi abuelito, pero para mi gran desgracia no está solo, la detestable madre de Gema se encuentra conversando con él.

Cuando me ve entrar se calla y mi abuelo me da su atención al instante.

— Mi vida, buenos días que hermosa te ves hoy— dudo en entrar o mejor pedir el desayuno a mi cuarto pero el parece ver lo que pienso y me advierte con la que no.

— Buenos días.

La mujer no responde, Emi la reconoce y se comienza a remover pidiendo que lo baje.

— Déjalo, ven campeón— lo llama y aunque se va con él, no deja de ver a la mujer enojado.

— Iré a ver cómo va el desayuno, permiso señor— Marie se disculpa con él y se va.

Tomo asiento a su lado y me sirvo un poco de jugo. No me dice nada, solo comienza a hablar con mi hijo y le paso un babero para que se lo ponga.

— ¿Que tal dormiste?

— Mien, dolmi con mis papis— sonríe y comienza a contarle muchas cosas.

Yo lucho por no dormirme, porque aunque es un día emocionante tengo mucho sueño.

— Que temprano despiertas— me hace la observación y es que es cierto son apenas las seis y media de la mañana.

— No quiso seguir durmiendo— ve a Emi qué hace el intento por tomar según el discretamente una fresa de su plato, le facilita la tarea y se la da.

— Gacias.

— De nada, ¿Quieres otra? — el niño asiente pero niego.

— Ya ahorita viene tu comida— me ignora y se la da, las señoritas de servicio y Marie no tardan en poner todos los platos con el desayuno.

— ¿Que hace ella aquí? — pregunto cuando nos volvemos a quedar solos.

— Vino de visita con su hija, y también quería ver a Christopher— no respondo pero sabe lo mucho que me desagrada— No hagas una tormenta por esto.

Regina, Alex, Sara y mi hermano entran, prefiero no darle más vueltas al asunto. Comenzamos una conversación sobre el tema de la campaña de Christopher, Alex sugiere múltiples ideas y debatimos. Después es obvio que cambian el tema enfocándose en el centro de atención de la familia, quien es el más alegre de tenernos a todos comiendo de su diminuta mano.

— ¿Cuándo lo meterán a la escuela? — Regina evalúa a su nieto— Ya está en edad.

— Lo está, eso te iba a comentar— le sigue mi abuelo— Aquí en Londres hay múltiples colegios, me tomé el tiempo de buscar el mejor y...

— El no irá a colegio— Alex se mete— El irá a la academia, como su padre, como yo, y como su abuelo lo hicimos.

— Si me lo permiten, yo creo que es mejor que vaya a un colegio, suelen ser más dedicados y delicados con los niños, justo lo que necesita mi nieto— ahora es Sara quien toma la palabra.

— No, el no necesita nada de eso— vuelve Regina— Lo que el necesita es empezar a forjar carácter, para delicadezas y cariños esta su casa. Rusia es la mejor opción, su padre a los cuatro años ya era cadete.

Siempre fuiste túDonde viven las historias. Descúbrelo ahora