Pov: Christopher
— ¿Qué quieres hacer? — después de un parde minutos pregunta temerosa.
— Esa pregunta es para ti, necesito que tu decidas si continuamos el embarazo o no.
La aparto un poco de mí y le coloco el oxígeno en su nariz, tomo su mano al ver que los nervios comienzan a invadirla.
— Tengo mucho miedo, demasiadas preguntas.
— Lo sé, pero una cosa a la vez, ahora necesito que no te acojones y tomes una decisión.
— Chris, hay una pequeña posibilidad, y algo en mi dice que nuestra bebé estará bien, no quiero renunciar a ella... yo quiero intentarlo, amare a nuestra princesita como sea que nazca, y podremos llevarla a los mejores hospitales si lo necesita. Yo quiero a este bebé.
Asiento de acuerdo con lo que dice.
— Debes tener presente lo que implica y los riesgos que traerá. No me harás elegir entre las dos, Atenea, porque sabes muy bien cual será mi respuesta. Ya tenemos un hijo Atenea y él no puede quedarse solo.
— No pienses en eso, todo estará bien...
La puerta es abierta abruptamente interrumpiéndonos, no necesito voltear para saber quién es, el llanto automático de mi mujer me da la respuesta.
— Mi amor...— Leonardo se acerca.
— ¡Abuelito, mi bebé...! — me aparto dejando que el la abrace.
No es difícil entender el apego y dependencia que Atenea siéntete hacia él, y hasta el momento no me molesta. Leonardo se esfuerza por mantenerla en esa burbuja de cristal que ha creado para ella y por mi parte también quiero que siga ahí.
— Quítate el oxígeno y no demoren.
No tengo idea de que tan rápido se expandió lo que tiene adentro, salgo en busca de Reece y lo encuentro siendo encuellado en la pared por su hermano.
— ¡No hay nada que hacer, entiéndalo joder!
— ¡No voy a renunciar a mi nieta! — Alex lo manda al suelo.
— ¡¿Y crees que Leonardo va a renunciar a la suya?! — Reece se cansa de recibir los golpes e invierte los papeles.
En otro momento dejaría que se mataran, pero ahora no tengo tiempo para estupideces. Aparto a Reece de su hermano y la mirada de lastima qué me da solo me cabrea más.
— ¿La hiciste entrar en razón?
Atenea sale de la habitación acompañada de Leonardo.
— Vamos a seguir con el embarazo— ella responde segura.
— No estás entendiendo nada.
— Todo lo que quería saber ya está aquí — muevo la carpeta y tomo a ni mujer para largarnos pero este se atraviesa.
— ¿A dónde la vas a llevar? — sigue— La vida de ella está en riesgo, Christopher.
— ¿Qué? — la voz desconcertada de Leonardo réplica.
Lo ignoro e intento salir pero de nuevo me detiene.
— ¡Quítate carajo! — me exaspero.
— ¿Están seguro de querer continuar? Está bien, conocen los riesgos, como doctor y como tío les doy mi palabra de que haré hasta lo imposible por salvarlas a amabas.
Atenea aprieta mi mano esperanzada y no me queda más que asentir.
— Bien.
— Tenemos que movernos— informa el ministro— Venir acá era un movimiento predecible, los Mascherano saben perfectamente que estamos aquí y no desperdiciaran la oportunidad de atacar.
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Siempre fuiste tú
Ficção GeralAtenea Guzmán de la Torre: Una mujer perfecta no solo físicamente, con tan solo 25 años de edad es una empresaria multimillonaria exitosa, también es una de las mejores comandantes que la FEMF ha tenido. Christopher Morgan Harts: Un hijo de puta (có...
