CAPITULO 93 parte 2

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Pov: Atenea

Con el pasar de los días las cosas fueron mejoran un poco más, Alex termino de recuperarse y nuevamente retomo sus labores como ministro. Sorprendentemente esta difícil situación al final hizo aumentar las estadísticas a nuestro favor.

Zeus al igual que Alex ya estaba mayormente recuperado, cosa que me aliviaba muchísimo ya que Emi se mantenía tranquilo. Las cosas con, hijo marchaban complicadas, sus brotes de crecimiento, el estrés, miedo y trauma de lo vivido era algo que no terminaba de procesar.

Estoy a nada de entrar a mi quinto mes de embarazo y no puedo estar más feliz, falta poco para saber que será y que también comience a moverse.

Hablando del embarazo muero de hambre y la junta pareciera no tener fin, muevo el bazo de Christopher para llamarlo y me da rápidamente su atención.

— Tenemos mucha hambre — me quejo en un susurro.

— Ya casi termina— responde de la misma manera.

— Eso dijiste hace quince minutos— suspira cansado— Ve ahorita te alcanzo...

— No, voy sola tu estas ocupado.

— Pero...— intenta alegar y carraspean— Ve, compras y te regresas.

Advierte y no es que no me guste estar con él pero no me da ni un segundo sola, además estamos dentro de la central, no hay peligros aquí. Me disculpo con todos y salgo de ese martirio.

Suspiro aliviada, mi estómago suena y me apresuro al comedor, le escribo un par de mensajes a mi abuelo y me asegura que todo está bien con Emi, al ir tan entretenida en el celular no veo venir el impacto de una personita conmigo.

El golpe es tan fuerte qué me sostengo de prisa el vientre, pero ella se lleva la peor parte y cae al suelo.

— ¡Lo siento, lo siento fue sin querer! — se apresura a decir.

— Descuida, ¿Te encuentras bien? — intento ayudarla.

— Discúlpeme de verdad yo... soy una tonta solo...— tiene un lindo acento.

— Ey no, tranquila, solo fue un accidente— hablo interrumpiéndola— Dime ¿Te encuentras bien?

Asiente rápidamente y se limpia las manos en su uniforme. Es de la academia...

— Ven déjame ayudarte— le tiendo mi mano pero no la toma, se levanta por si sola y yo también me incorporo.

— Usted también debería tener más cuidado— su forma de hablar me sorprende.

— Al igual que tú, este no es un lugar para niños, menos sin supervisión. ¿Dónde están tus padres?

Intento buscar su mirada pero en ningún momento me ve, es una niña un poco más grande que Abby, pelinegra, y de cabello largo.

— Eso mismo quiero saber yo— su voz se flaquea un poco.

— ¿Ellos trabajan aquí? — niega y su estómago al igual que el mío suena— Hmm ¿Quieres algo de comer? Puedes acompañarme.

Pregunto para compensar el golpe.

— No debo ir con extraños— buen punto— ¿A caso usted no tiene hijo?

Su preguntas me hacen sonreír, más al recordar que a mi hermoso bebé yo también lo encontré.

— Si, buena respuesta, ¿Estás perdida? llamare a alguien que te regrese, no puedes estar aquí sola— hago el intento de llamar a Tyler y niega rápidamente.

— ¡No, no, lo siento! — grita desesperada y no entiendo porque— La verdad es que si tengo mucha hambre.

— Bueno puedo darte algo pero igual debo llamar a alguna de tus maestras.

Siempre fuiste túDonde viven las historias. Descúbrelo ahora