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Es aterrador crecer.

Es aterrador dejar los brazos de mamá, salir de la escuela, comenzar la universidad. Es horriblemente aterrador dejar de ser ese adolescente o niño feliz, para convertirte en un adulto, dueño de sus decisiones y su propio futuro.

Da tanto miedo, que terminas deseándolo con toda tu alma. Al cerrar los ojos, solo puedes sentir el latido desesperado de tu corazón y la adrenalina hirviendo en tu garganta. Es tan aterrador que lo quieres tanto que eres capaz de morir por ello.

Y más aterrador es casarse.

Hay prejuicios respecto al matrimonio, culpa de generaciones pasadas, las cuales buscaban castigar a personas con ramos coloridos y vestidos blancos, olvidando por completo que el consentimiento, la lealtad y el amor tienen que ser lo primordial. No deberían casarse con alguien a quién no aman. Por eso, en la actualidad tantos lo aborrecen, porque un papel no es el reflejo del cariño y el respeto, no cuando no amas.

¿Pero y cuándo lo haces? ¿Qué significa el matrimonio cuando estás enamorado hasta los huesos?

Desde el primer nervio de su cerebro, hasta el último centímetro de sus pies.

─Park Jisung ─su madre lo llama, moviendo la mano frente a él y sacándolo de su ensoñación─. Quedan menos de diez minutos, ¿ya te sientes listo?

Jisung asiente.

─Estoy un poco asustado...

─Se entiende ─su madre sonríe con cariño y se acerca para quitarle un mechón rebelde de su cabello, porque no importa cuánto gel se haya echado, su cabello sigue siendo un desorden total─. Las primeras veces siempre dan temor.

Claro, como olvidarlo. Su primer beso, su primer amor, su primer desamor...

Todas esas veces estuvo muy asustado.

─¿Me vas a extrañar en casa? ─bromea, aunque hay un pequeño dolor en su pecho de tan solo imaginarse yéndose del lugar en el que creció.

─Solía extrañarte incluso cuando desaparecías por dos horas, aún viviendo allí ─ella ríe con suavidad─, pero esto es parte de tu crecimiento. Algún día iba a suceder, Ji.

Se queda en silencio, un puchero inconsciente aparece en sus labios gruesos y puede ver en primera fila como los ojos de su madre se vuelven pequeños por la sonrisa y se cristalizan. Park Jisung, en sus veinte, vestido en un traje elegante, esperando para casarse. ¿No es acaso algo por lo que cualquier madre se emocionaría?

─Yo sí te voy a extrañar, mamá.

Sooyoung le aprieta el hombro y besa su mejilla, dejando una pequeña marca de labial allí, la cual tiene que quitar con sus dedos pequeños.

─Y yo a ti, mi vida ─asiente con su cabeza─. Por fin, las estrellas se alinearon para ti.

─Por fin es mi turno, mamá.

La conversación con su madre se ve interrumpida por Jeongin y Jaemin, ambos avisando que la ceremonia dará comienzo. Jisung, aún con el corazón en su garganta, le regresa el beso a su madre en la frente y limpia por última vez el sudor de sus manos en su pantalón, saliendo de la habitación de espera en aquella iglesia antigua a la orilla de la playa.

La playa de su futuro esposo.

Su corazón late sin detenerse a pensar en él, en los nervios causándole temblores y en su estómago completamente revuelto. Tal vez, no debió picotear de la comida que tenían para la fiesta luego de la ceremonia.

─Te veo del lado de los comprometidos ─le dice Na Jaemin en su oreja, palmeando su espalda y sonriendo muy bonito. A su lado, Jeongin se ríe.

─Jaemin dice que es divertido ─su mejor amigo alza los hombros, como si no estuviese pegado día y noche a su actual novio─. Yo creo que mientras menos papeles y responsabilidades, mejor.

Dream BabiesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora