Epílogo

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Cinco años después.

Sus pasos se vuelven cada vez menos seguros, mientras camina por el largo pasillo de aquel centro. Huele un poco a hospital, justo como el olor que ha sentido el último tiempo ejerciendo. Lamentablemente, la experiencia no le ha dado ni un poco de seguridad, duda de cada paso que da, viendo hacia los lados, en busca de un rostro familiar.

─¡Psicólogo Seo! ─una voz femenina lo llama a la distancia, y solo entonces, Changbin logra respirar.

La mujer enfermera, rostro tan blanco como las montañas en invierno, ojos almendrados y cuerpo pequeño, se encuentra frente a él en cuestión de segundos. No tarda casi nada, ni siquiera dándole un solo segundo para pensar en su respuesta.

Sonríe por inercia.

─Buenos días, encargada ─asiente en modo de saludo.

─Ah, no seas tan educado ─ella ríe, haciendo un gesto con la mano─. Hemos tenido un par de conversaciones antes, que estemos en mi lugar de trabajo da lo mismo.

Changbin no sabe qué responder, así que solo mantiene la sonrisa forzada. Al menos, de esa forma no va a lucir tan aterrado.

Ella le toca el hombro y le indica que sigan por el pasillo.

─En Smiles, Health and Rehabilitation estábamos esperando tu llegada, puedo asegurarte que he mareado a todos mis colegas con el mismo tema ─le cuenta, mientras avanzan a la par─. Sé que eres un profesional muy digno de estar en este lugar, sabes perfectamente cómo funcionamos.

Asiente de inmediato, y es que, Changbin quiso trabajar en aquel centro de rehabilitación desde que lo descubrió hace unos años atrás. Sus terapias se han centrado desde el comienzo en la reinsercción de las personas en la sociedad, iniciando con personas alcohólicas, víctimas de abuso, casos extremos de estrés postraumatico... Se había preparado lo suficiente para trabajar en un lugar que se dedique en su totalidad a ello.

─Créame que he memorizado cada metodología ─cuenta con el orgullo creciendo en su pecho, haber sido seleccionado para trabajar allí, y además, llevarse bien con la encargada, era una razón suficiente para estar orgulloso de sí mismo.

─Y me alegra muchísimo oír eso ─ella le sonríe enormemente─. Como sabes, a esta hora estoy atendiendo a mis pacientes, así que te dejaré con la persona que sigue después de mí para que te muestre la clínica, ¿bien?

─Claro ─asiente con la cabeza─, recordaba ese detalle. No se preocupe.

La enfermera saca su celular para enviar unos cuantos mensajes a su colega, así que Changbin aprovechó ese instante para hacer lo mismo. Solo que el mensaje iba dirigido a Na Jaemin, quién había sido bastante estricto con ir mencionandole paso a paso todo lo que sucedería durante su primer día en la clínica de rehabilitación.

"Ya estoy dentro, me harán la capacitación y comienzo."

Por supuesto, su mejor amigo no tardó ni medio minuto en leer el mensaje y responderle con una energía que se sentía hasta ese lugar.

"¡¡¡Mucho éxito, Bin!!! Estoy orgulloso de ti, cuéntame todo en cuánto termine el turno."

"Quiero saberlo TODO."

Changbin alzó las cejas entonces, ya que dudaba de que tuviera un tiempo después para poder contarle con lujo y detalles la experiencia del primer día, así como dudaba de que Jaemin tuviese tiempo para leerlo. Ambos inundados de pacientes y lo que conlleva priorizar su vida laboral.

Y no olvidar la parte importante de que su mejor amigo tiene una familia a la cual atender, no importa qué tan cansado esté.

─Ya está todo listo ─la enfermera le dedica una sonrisa gigantesca, a lo que Changbin guardó su celular rápidamente en su bolsillo─. Debería estar aquí en cinco minutos.

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