28-Dos gotas de agua

6K 282 9
                                    

*Pedri*

Al dia siguiente cuando abrí los ojos lo primero que vi fue una cabellera rubia que descansaba sobre mi pecho todavía desnudo.

Sonreí aún con los ojos cerrados al recordar todo lo que hicimos anoche y la apreté contra mi cuerpo despertándola sin querer.

-¿Qué hora es?-me preguntó adormilada.

-¿Qué más da?-Le pregunté metiendo la cabeza en su cuello sin importarme el tiempo y ella sonrió acariciando mi nuca con sus dedos.

Disfruté de su aroma todo lo que pude, su olor corporal y el mío mezclados se había convertido en mi aroma favorito, y no había podido tener mejor despertar que con la que se había convertido en cuestión de meses en mi persona favorita del mundo.

-Me encanta tu olor-le dije suspirando en su cuello relajado.

-A mi me encantas tú-me dijo y yo sonreí levantando la cabeza para mirarla embobado.

Sus ojos azules, sus pequitas de la nariz y sus labios carnositos y rosados.

-Anoche fue la mejor noche de mi vida-le dije con una sonrisita tonta y ella sonrió de la misma forma.

-¿De verdad?-me preguntó con una sonrisa inocente que la hacía verse preciosa y yo asentí-La mía también, no me podía imaginar mi primera vez mejor-me dijo y yo sonreí si en algún momento había dejado de hacerlo.

-¿Te dolió?-le pregunté.

-Solo al principio, luego me gustó mucho-me dijo acariciando mi mejilla y yo rocé nuestros labios fundiendonos en un bonito beso.

-Te quiero, rubia, te quiero como nunca había querido a nadie-le dije al separarnos y ella sonrió en mis labios.

-Yo también te quiero canario, muchísimo-me dijo dejando caricias con sus uñas en mi nuca.

A pesar de que los planes que habíamos hecho el día de antes habían sido salir a ver el paisaje por ser nuestro último día en Andorra el tiempo no acompañó, fuera no había parado de llover y cada vez más fuerte asique decidimos quedarnos en casa descansando antes de volver de nuevo a la rutina.

Desayunamos con la rubia subida a la encimera de la cocina y conmigo entre sus piernas, entre tonteos, besos y caricias.

Estábamos felices.

Le di un bocado a la fresa que ella me ofrecía con las manos en su cintura y se metió en la boca la otra mitad de la fresa que yo había mordido.

Era gracioso, porque tenía la manía de comer poniendo morritos cuando disfrutaba de algo que le gustaba muchísimo, y a mi eso me parecía adorable.

-Oye-le dije queriendo que centrase su atención en mi y ella me miró alzando las cejas indicándome que siguiese hablando-me gustaría contarle a los chicos esto-le dije señalándonos y ella me miró sorprendida.

-¿No prefieres esperar un poco más? Estamos tan bien así-me dijo abrazándome y yo sonreí cogiendo sus mejillas con mis manos para dejar un beso en mis labios.

-Espero el tiempo que tu quieras cariño, pero los chicos podrían guardarnos el secreto y así por lo menos podríamos no disimular delante de ellos-le dije y ella sonrió mirándome.

-Vale, pero espera que se dé el caso de que suelten algo para soltarlo,¿Vale?-me dijo y yo asentí sonriendole.

-Eres muuuuy bonita-le dije y ella sonrió inocente en mis labios.

-¿muuuy?-preguntó y yo asentí en sus metiendo mi lengua en su boca para mezclarla con la suya.

-Muy, mi amor-le dije asintiendo entre besos.

Besos que fueron subiendo de tono hasta acabar los dos desnudos de nuevo en la cama.

-No pares...-susurró la rubia en un gemido y yo negué besando su cuello con ganas como si la vida me fuese en ella mientras entraba y salía de ella, tan mojada y tan estrecha que podía correrme solo de pensarlo.

Sentí que su abdomen se contraia mientras gemia mi nombre y llevó sus manos a mi culo apretándome contra su sexo.

Entré profundo en ella haciéndola llegar al orgasmo y llegando yo también al mismo tiempo soltando un gemido contra su boca.

No sabía como cojones había podido vivir sin ella antes, no podía explicármelo.

Salí de ella después de darnos un beso lleno de amor y me tumbé entre sus piernas dedicándome a dejarle besos en sus pechos aún desnudos.

-Cada vez me gusta más-murmuró aún exhausta y yo sonreí.

-Y más que te va a gustar-le dije dándole la vuelta mientras ella soltaba una risita juguetona.

Besé toda su espalda con cariño mientras acariciaba sus piernas con mis manos y ella se iba relajando con mi rastro de besos por su cuerpo.

-¿Probamos en otra posición?-Le pregunté juguetón y ella soltó una risita mirándome divertida.

-¿Qué propones?-me preguntó mientras se giraba otra vez en mi dirección y me daba un beso húmedos que ya me hacía perder completamente la cabeza.

Los besos de esta mujer eran adictivos, y yo me había vuelto adictos a ellos.
                 
                             ********

Ella sonreía en el coche mientras tarareaba la canción que estaba sonando de fondo, con el ramo de rosas de papel que le había regalado encima de sus piernas y nuestras manos entrelazadas.

-Me da tanta pena volver a la rutina, mi vida-me dijo ella haciendo un puchero cuando entramos a su calle y yo sonreí besando el dorso de su mano.

-Te prometo que en cuanto tengamos otros días libres repetimos, pero esta vez vamos a mi isla, estoy deseando que la conozcas de mi mano-le dije y ella sonrió asintiendo.

-¡Si! Cuando fui me quedaron muchas cosas que ver-me dijo ilusionada y yo asentí sonriendo mientras aparcaba.

Me bajé del coche bajando su maleta y la acompañé hasta arriba con la idea de convencerla de quedarme en su casa o que se viniese a la mía porque después de nuestro fin de semana solo me apetecía tenerla conmigo.

Pero nuestra sorpresa fue cuando subimos hasta su piso y en la puerta había una chica exactamente igual que ella, como si de dos gotas de agua se tratasen.

Noté como se tensó en cuanto la vió y la chica se levantó del suelo cuando la vió.

-Hasta que por fin apareces, ¡Joder!-le recriminó la chica cruzándose de brazos.

-Que haces aquí Alejandra-le dijo Alexia mirándola sería mientras soltaba mi mano y se cruzaba de brazos.

Eran...¿Gemelas?

(CONTINUARÁ...)

¡Voy a dejar un mensaje en mi muro, id a leerlo para votar!

LLEGASTE TÚ-PEDRI GONZÁLEZ Donde viven las historias. Descúbrelo ahora